Tras seis horas en dirección al norte, las embarcaciones vikingas alcanzan las gélidas tierras de Minnesota, más concretamente Minneapolis. Allí nos recibe la noche oscura colándose entre las farolas de la gran ciudad. La temperatura ha bajado diez grados y caen briznas de nieve. Nadie en la calle. Frío y viento. Pero no nos vamos a acorbardar, ¿cierto? Vikings are getting ready for the invasion.

Los tiempos han cambiado, y ahora los vikingos ya no se hospedan en rudas cabañas de piedra y madera. Nos aguarda, en su lugar, nada menos que el Hilton. Que uno también necesita un descanso de vez en cuando.

Al despertar, desde las ventanas del piso diecinueve, se vislumbra una ciudad gris, fría, desolada, definitivamente invernal. De aspecto soviético (salvando los carteles publicitarios). Nos armamos de valor y unos buenos abrigos. Odín nos acompaña silbando su canción a los cuatro vientos.   

sheet music wall Mississippi bridge Minneapolis

Qué hermoso reencuentro con nuestro fiel amigo, el Mississippi, a quien hemos conocido casi desde su nacimiento hasta su desembocadura, allá abajo en New Orleans. Una ocasión perfecta para patear a su vera en una deliciosa tarde otoñal en buena compañía. Por el camino libramos “batallas de temporada”, lanzándonos los unos a los otros puñados de hojas caídas. Debatimos cuestiones filosóficas, desde el sentido de la vida al precio de las naranjas. Estos chicos tienen conversación.  

Mississippi riverside sitting touche

 riverside smile hey

Y al caer la noche, los vikingos visten sus pieles de guerra, empuñan sus hachas y espadas y salen a rockanrrolear. Un grupo de cornudos guerreros se preparan para la invasión final. ¡Minneapolis allá vamos!

De camino los vikingos se cruzan con la Pitufina, Mario & Luigi, algunos policías y pilotos fuera de servicio, enfermeras solicitadas, Clifford el gran perro rojo, Epi y Blas, Sherlock Holmes, disco dancers setenteros,  Rednecks, Elvis Presley y una gran maraña de extraños personajes entremezclándose en la noche improvisada.

Let's get on with it! vaya dos

Las calles del centro de Minneapolis están repletas de edificios, grandes bloques de ladrillo, de los que entran y salen superhéroes, gángsters, robots, personajes de época… Definitivamente ellas son las heroínas: chicas con tacones vertiginosos y escasa ropa de disfraz se lanzan a una calle, cuyos termómetros macan los 2ºC. Creí por momentos que los dioses nos habían abandonado y no regresaríamos jamás al hotel. Muchas aceras recorridas y treinta minutos más tarde volvemos a nuestros cálidos aposentos. En la retina, quedan imágenes y momentos irrepetibes.

 let´s dance

4 jinetes Els vikings 

Por ellos, los reyes y reinas de la noche: Laura ricitos vikingos; Estrella la roja, Silvia Kinderkiavik y Rafa Wolfman. 

Y yo con estos pelos.     

Ahora que el invierno se aproxima los árboles quedan al descubierto. Esqueletos de gran talla acotando las calles, guardianes constantes del día y la noche, en el frío y el calor. En sus copas pueden verse los nidos de pájaros que un día encontraron allí un refugio donde ponerse a resguardo de las miradas ajenas.

naked nest tree hallway

Ahora que no quedan muchas hojas que ayuden a la identificación de árbol, debo centrarme en sus cortezas. Rugosas, agrietadas, estriadas, abiertas, con dibujos adiamantados, lisas, blancas, verrugosas, anilladas, despellejadas.

Betula papirífera Celtis occidentlis 

También quedan sus frutos otoñales, en forma de bola peluda, pequeñas bayas moradas, drupas brillantes y coloradas, manzanas, castañas, bellotas. Muchas bellotas. He descubierto que sólo en mi pueblo hay muchos tipos de robles. Gracias a la silueta del árbol, forma y color de las hojas, y esas simpáticas bellotas de formas dispares, hemos conocido en clase esta semana al Shumard Oak (Quercus shumardii), Pin Oak (Quercus palustris) y Black Oak (Quercus velutina) entre otros.        

pin oak acorns bellotas robles oak acorns

Conocer un árbol es acariciar su corteza, palpar sus hojas, deslizarlas entre los dedos. Visitarlo a menudo a lo largo del año. A su familia también. Llevarse algunas hojas caídas a casa y compararlas con ilustraciones, con otras hojas. Manotear sus frutos, y semillas. Probarlos. Oler sus flores, la madera. Fotografiarlo a cada estación. Conocer quién lo habita y come de él.

  Acer saccharum autumn scene

Si demuestras interés y fidelidad tal vez te convide a una manzana u otra fruta dulce; una castaña, una bellota, unas almedras o un puñado de pistachos. Puede también que te ofreza algo que leer, un revista o un libro de poesía. Un lápiz y una silla en la que sentarte. Te cobijará y pondrá a resguardo del sol, brindándote una sombra fresca. Toma un lienzo y píntalo en su esplendor.  

Acer rubrum red maple red maple leaves

El suelo bajo tus pies se mantendrá firme en tanto hunda en él sus raíces. Y en las noches de frío intenso a la intemperie, el fuego hecho de su leña te dará calor. Te dará una casa, un hogar. Aire que respirar, llenando de vida tu cuerpo. Se sacrificará por ti una y otra vez.

Cottonwood tree

Abrázalo, dale las gracias.

Ayer comencé una unidad que he creado para mis alumnos de 3º para que aprendan a identificar hojas. Les di unas fotocopias con las siluetas de los árboles más comunes en nuestro pueblo.  Hoy mismo ya han traído y clasificado un gran número de hojas de robles, arces, fresnos, almeces, sauces, catalpas, acacias, tilos, álamos, ginkgos, etc.

Qué emoción cuando los he visto entrar con sus bolsas de plástico llenas de hojas, escudriñando las formas para hacerlas encajar en el molde correcto. Han traído una gran variedad. Algunas todavía pendiente de clasificación. ¡Me están haciendo estudiar estos niños!

01 clasificación en clase02 clasificación en clase

Pues bien, llevo ya mucho tiempo consultando guías de árboles y había una hoja que me llamaba muchísimo la atención por su forma singular. Hoy una alumna la ha traído y no me lo podía creer. La miraba con mis ojos incrédulos. ¡Dónde la has encontrado! ¡Ya pensaba que no existía! - En mi casa -respondió con una sonrisilla-.

Rápidamente le doy una de las guías: Encuentra esta hoja, a ver de qué árbol es. En apenas unos segundos, se forma un corrillo alrededor y varios dedos señalan el mismo dibujo.

YELLOW POPLAR/ÁLAMO AMARILLO.

 Liriodendron tulipifera

Es un Yellow poplar (Liriodendron tulipifera) o tulípero americano. Su hoja tiene un diseño mágico, endiablado, ingenioso. Pertenece a uno de los árboles más grandes de este país, superando los 50 metros de altura.  En primavera sus flores despiertan, preciosas, semejantes a las del tulipán.

¡Gracias amiga! Hoy he tomado prestada tu hoja para ofrecérsela aquí a todos los curiosos lectores.

HACKBERRY/ALMEZ AMERICANO.

Algunas hojas resultan de difícil clasificación si no van acompañadas de la corteza del árbol, el fruto o las semillas. Tal era el caso de unas hojas de superficie áspera, forma lanceolada, ligeramente aserradas que traían algunos niños. Ya antes las había encontrado en el patio escolar, llevándome hasta un árbol de corteza verrugosa que lo hace único. Las hojas alternas apuntaban al elm/olmo. Pero unas atractivas bayas moradas descartaron rápidamente esa opción. 

hackberry leaf hoja almez Celtis occidentalis berry

Las pistas reunidas me llevaron a un artículo online. Un señor describía un árbol de similares características. Dicho señor se preguntaba el origen de unas extrañas protuberancias en el reverso de las hojas del hackberry de su jardín.

Al día siguiente cuidando el patio, una alumna mía me trae la misma hoja con las mismas protuberancias que había visto el día anterior. No cabía duda. No cabía en mí de la emoción. Era un Hackberry (Celtis occidentalis) o almez americano, cuya hoja es verde en época de calor; amarilla en otoño; y negra tras varios días en el suelo.

En otoño suelen caer presa de un minúsculo insecto volador que deja a sus retoños adheridos a las hojas bebiendo del riego de la savia.

la hora del recreo hackberry gall psyllid

hackberry warty bark hackberry bark 

Por suerte para el almez, se trata sólo de algo así como el acné juvenil. Y a nosotros nos ha servido para incluir una especie más en nuestras pequeña exposición escolar.

Éstas son las primeras imágenes de la exposición en el pasillo de la escuela. Queremos que otras clases se unan al proyecto y formemos una gran pared otoñal que no la derribe el viento.

exposición escolar

Mis alumnos de 3º ya saben distinguir las hojas expuestas. Ahora es tu turno. Aquí tienes 7 hojas de árboles diferentes. ¿Sabrías reconocerlos? Envía tus respuestas al apartado de comentarios. ¡Suerte!

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Con la llegado del otoño, los días se acortan y proliferan las noches estrelladas. Arrecian fríos vientos venidos del norte. En nuestro caso Canadá. Brillan las estrellas por simpatía sobre las copas de los árboles, ya metidos en sus pijamas color carmín, magenta, violeta, naranja, ocre y castaño. Sus hojas apenas respiran luz y su savia transita lenta de la raíz a las más altas ramas, de las ramas a la raíz. En consecuencia, la usencia de clorofila da lugar a la aparición de otros pigmentos de colores antes ocultos, que hacen su particular gala en esta época del año.

Fall Colors in Iowa

MAPLE/ARCE.

No cabe duda que entre los más populares árboles de Estados Unidos, el arce y el roble tienen su merecido prestigio. Y así, múltiples arces se exhiben a cada instante, caprichosos, imprevisibes, llamativos.

El Black maple (Acer nigrum) seduce con sus formas redondeadas, recortadas con suavidad. Como un pequeño fantasma o una cometa dispuesta para volar.

Black maple (Acer nigrum) black maple (acer nigrum) (5)

La hoja del Norway maple (Acer platanoides) es una estrella rechoncha, de cuerpo ancho coronada por tres almenas. En verano luce verde o morada, dependiendo de la variedad. En otoño, es imprevisible. La variedad del árbol, la acidez del suelo y la cantidad de sol que recibe dejan su color final en manos de la casualidad. ¿Cuál es tu favorito?

 Normay maple (acer platanoides) ShwedleriNorway maple (acer platanoides) FallNorway maple Fall (acer platanoides)norway maple fall

De los arces, el Red maple (Acer rubrum) es tal vez más pequeño. Cuco, elegante, más bien bajito y de corteza lisa. Siempre luciendo nuevo. Las hojas también pequeñas, con tres puntas que se balancean sobre una base curvada. Chic.

Red Maple (Acer rubrum) red maple (acer rubrum) (2) red maple (13) 

Otras veces se estila con camisa larga y mangas cortas. Siempre dentada y con tres puntas.

red maple (12) 

red maple fallred maple fall (3)

La hoja del Silver maple (Acer saccharinum) bien pudiera ser tropical. En su forma palmeada encuentro un rápido parecido con la hoja de la marihuana. El otoño torna su color verde en naranja, rojo o amarillo. Se lo conoce como silver maple, porque sus hojas a menudo sacan matices plateados, castaños. Muy débiles, si lo comparamos con las intensidad desatada en estos días de calvicie foliar.

Silver maple (Acer saccharinum)Silver maple (acer saccharinum) 2   silver maple fall (4)

silver maple fall (2) silver maple fall (3) silver maple fall

Son, como se aprecia, estilizados, sus ramas apuntan al cielo y definitivamente más altos que los red maples. Estos ejemplares son jóvenes. Sin embargo, en su edad adulta desarrollan una corteza muy característica, con espacios rosados entre sus grietas que lo hacen fácilmente reconocible en la distancia. Además de unos anillos formados alrededor del árbol o en la unión de las ramas con el tronco. Arriba en las fotos tres “silver“, dos en la Elementary school y otro en la Middle.  

 Y el más popular de los arces en este país. El Sugar maple (Acer saccharum), del cual se extrae el riquísimo jarabe de arce por medio de un grifo insertado en su tronco y varios días de lento goteo, es estrella sin igual del otoño. En primer lugar por el número de árboles en cada calle de cada pueblo, y por la familiaridad icónica de su hoja. Por ejemplo, en la bandera de Canadá.

De forma estrellada, con tres picos grandes y dos pequeños, y a menudo con una punta curvada a modo de capirote. Son árboles robustos, densamente poblados. Cuerpo ancho y fuerte. La copa peinada al estilo afro suele desteñir por partes. Así se pueden encontrar tonos diferentes salpicando el mismo árbol. Son la sensación de la temporada.

sugar maple fall (4) Sugar maple fall

 Se dintiguen también sus hojas por la simetría equilibrada que tienen. Cada “corona” perfectamente definida y separada la contigua, a diferencia del Norway maple, donde están casi unidas estas coronas

RED OAKS/ROBLES ROJOS.

Aquí también son, por supuesto, muy populares los robles. Árboles vigorosos, señoriales. Comenzando por el que tengo en la puerta de mi casa, el Northern red oak (Quercus rubra) tiene una hoja en la que podríamos dibujar una cabeza, unos brazos y unas piernas. Sí, a veces dos pares de piernas. Y es que en total pueden tener de 7 a 9 salientes.

El fruto, cómo no, una bellota del tamaño de una canica. Aunque de sabor amarga, es postre de las ardillas. Aunque no pareen suficientes, pues gustan de acercarse a mi puerta atraídas por el olor de las pipas y cacahuetes que tengo almacenadas. ¡Descaradas!

Northern Red Oak (quercus rubra) Nonthern red oak fall Northern Red Oak (Q rubra)

Hacia el final del verano, las hermosas hojas verdes comienzan a mancharse de puntos de aspecto enfermizo. No hay que preocuparse. Se trata del lento proceso de decoloración.

Otro roble, éste conocido como Shumard Oak (Quercus shumardii) se torna de un rojo chillón cuando la mayoría de los árboles ya han perdido sus hojas. Qué pasión desatada. Éste, en el porche de una casa junto a mi colegio.

Quercus rubra (1) quercus rubra

La hoja del Pin oak (Quercus palustris) es muy parecida. Aunque sensiblemente más delgada y suele tener menos salientes. En los álboles jóvenes su silueta es piramidal, similar a un pino. De adulto, las ramas bajas son largas y apuntan al suelo, y conforme van subiendo se acortan y apuntan hacia la cima. Una vez se reconoce uno, no se olvida.

 Pine oak Quecus palustris Autumn

pine oak - quercus palustrispine oak (2)pine oak (3)

También tenemos el modelo en rojo, pero en estos momentos están agotadas las existencias. Serán informados cuando nuevos ejemplares sean localizados y clasificados. También convendrá citar en próximas ocasiones a los white oaks, de hoja ancha, igualmente populares y atractivos.

WHITE OAKS/ROBLES BLANCOS.

Sus hojas se diferencian por sus bordes lisos y redondeados en lugar de espigados. Aquí les presento el Swamp White Oak (Quercus bicolor). Lo descubrí a través de mis alumnos al traerme una hoja a clase. Después he tenido el placer de conocerlo en persona. Recientemente en Minneapolis (Minnesota) comprobé lo populares que son en la ciudad otros como el Bur Oak (Quercus marcrocalpa) y el White oak (Quercus alba).

Swamp White Oak (Quercus bicolor) Swamp White Oak (Quercus bicolor) (2)

 ASH/FRESNO

Otro de mis favoritos es el fresno. Los más comunes son el Green ash (Fraxinus pennsylvanica) cuyas hojas amarillean en otoño. Y White ash (Fraxinus americana) que combinan diferentes gamas de color púrpura y amarillo. Un árbol muy glamuroso. El más dificil, por cierto, de reconocer de los hasta ahora mencionados. No basta una hoja simple, sino un tallo y las hojas a él adheridas (hoja compuesta normalmente de 7 a 9). La clave está en las semillas, finas y largas, como racimos de pequeñas plumas.

green ash (Fraxinus pennsylvanica)  white ash (fraxinus americana) (3)white ash leaf

White ash (2)

Hasta aquí un breve poema escrito sobre las hojas de los arces, robles y fresnos. Todos los aquí aparecidos, son vecinos de mi pueblo, West Liberty. Soy, en mi condición humana, susceptible de errar en mi identificación. Pese a que no han sido pocos los quebraderos de cabeza ni las consultas de libros varios y guías online que he precisado para este reconocimiento. Aprovecho para recomendar el uso de varias guías para contrastar. Hay quien prefiere dibujos; yo prefiero fotos reales de gran tamaño en las que se aprecie la corteza, la hoja, forma del árbol, semillas, frutos.

Mi favorito:

Identifying trees. An all-seasonal guide to eastern North America. (Michael D.Williams).

Otros:

National Audubon Society. Field guide to trees. Eastern region. (fotos)

National Geographic. Field guide to the trees of North America. (dibujos)

Online:

Tree Enciclopedia. , USDA Plants DatabaseVideo about maplesOaks, Native trees and plants.

Dedicado a mi familia: A mi padre, amante de las plantas, sabe cómo cuidarlas a cada momento. A mi madre, sensible a la belleza de la naturaleza. A mis hermanos y extensiones conyugales, biólogos todos, casi, casi de nacimiento.

Definitivamente, un destino inevitable.

Unos se bajan a Marruecos, otros se bajan a México, y hay que se baja al kiosco de la esquina. Nosotros nos bajamos a Misuri, aprovechando el puente del Labor Day. Allí resplandece Kansas City, acunada y acuñada entre los estados de Kansas y Misuri. Enhebrada con trazos de Sevilla, azulejos españoles, pinturas de toros y toreros, arcos lobulados y minaretes, terrazas donde se sirven tapas al frescor de la tarde.

 que arte

¡Ole! - exclama Laura con pasión. ¡Qué arte! -añado ante tamaña muestra de españolismo en The Plaza. No imaginábamos semejante escenario en pleno centro de la ciudad. Decenas de fuentes y esculturas de sabor europeo nos envuelven en lo que nos habían asegurado no es sino un centro comercial y unas pocas tiendas alrededor. Para nuestros ojos, sin embargo, es oro todo lo que reluce.

 ¡Injusto destino! ¿Por qué no me trajiste a vivir a estas cálidas tierras de alegre ambiente popular?- Llegó a escucharse entre otros muchos comentarios que hicimos acerca de cada remate en cada edificio, cada fuente y escultura durante el paseo vespertino.

Foto aquí y foto allá. Almorzamos en una terracita y hablamos español con clientes casuales y camareros.  Una joven que habla estupendamente español había estado en Madrid y Barcelona. Los ojos una camarera resplandecían al evocar sus días de estudiante en la península. ¡Cómo nos quieren las gentes de Kansas City!

Más tarde marchamos de compras. Vestidos y camisetas, pantalones y regalos para los familiares que allá quedaron, y a quienes pronto veremos por navidad. La tarde se cierra y es hora de regresar al hotel para despedirnos, tras un fin de semana con sabor.

Pero, volvamos al principio. La noche anterior Silvia y yo aterrizábamos tras 5 horas de viaje al sur. Frente al hotel se celebra el Irish Festival con música celta. Sobre la fachada del edificio rebotan los gritos de la muchedumbre y el eco de una flauta vibrante.

En la recepción del hotel un gaitero en falda sopla su gaita. Subimos las mochilas y nos reencontramos con Laura y Estrella. - ¿Qué tal? Hola ¿Cómo estás? ¿Qué tal el verano? ¿Cuánto tiempo? ¿Sí…? ¡No me digas! ¡Fíjate! ¿Tú qué tal? Pues verás… ¡Caray cómo está el precio de los tomates!

La Plaza se anima al anochecer. Una pareja canta con voz melodiosa clásicos del soul en plena calle. El calor y la energía nocturna animan a la gente bailar. Las parejas se abrazan en románticas baladas. Se pueden ver caballos engalanados tirando de pomposas carrozas por las calles de la gran ciudad. Grupos de bomberos desperdigados entre los coches lucen fantásticas sonrisas mientras recaudan donaciones en botas de goma rebosantes de dólares.  

KANSAS CITY. “ Where the grass is green and the girls are pretty”.

Tras el aperitivo musical, tomamos rumbo al Power & Light District. Marcha, marcha, mucha marcha. Chicas de largas melenas y vestidos cortos bajan en tropel de los taxis a la entrada de este ” Mall de bares”, como describiría más tarde Estrella esta zona de ocio.

Se congrega la multitud y tras pasar la barrera de los 21 años, se adentra en el eterno discotecón de discotecas. Perfume y luces de neón. Bares con muchachas agitando sus cabellos, mostrándose sobre la pasarela. Boqueando como peces en torno a la barra, mientras el camarero reparte chorros de nata y tragos de licor. Demasiado calor.

Encontramos nuestro lugar allá a la entrada del recinto. En una pista de baile al aire libre fluye música soul y los últimos éxitos comerciales, alguna tonada country y una buena dosis de heavy rock. Uno a uno, salimos los cuatro a bailar, fundiéndonos con la algarabía, desapareciendo entre los focos y espacios sin luz. Somos reyes y reinas de la noche, parte de una gran coreografía improvisada. Sale humo de nuestros cuerpos, ahora tendidos sobre las escaleras. Nos miramos, reímos la gente y el absurdo, testigos del ocaso de la noche. Se tuerce la aguja del reloj dictándonos la vuelta al hotel.

A la mañana siguiente la guía nos recomienda visitar el histórico “City Market“, donde cada domingo se despliega un plantel de puestos de frutas y verduras. Un rastrillo de segunda mano ofrece juguetes gastados, recuerdos oxidados, blanco-negros del pasado. Cafés europeos, músicos callejeros y tiendas de curiosidades. El aroma de las especias orientales nos lleva hasta un puesto regenteado por un palestino. Sobre una mesa de varios metros de largo, se suceden enormes bolsas de brillantes colores y olores cautivadores.

especias musique du cafe

- Me da 2$ de cúrcuma, 1$ de clavo entero, 2$ de cardamomo, 6 piezas de canela en rama y unas ricas hierbas para hacer un té.  Pido al mercader y él me sirve siempre una cucharada de más, brindándome una sonrisa perlada.

Es el turno de Laura, que se lleva una bolsa de pimienta blanca sin pagar. El señor simpatiza con nosotros al averiguar que somos españoles y que conocemos algunas palabras árabes. Pone su mano sobre la de Laura cerrándole el puño donde lleva el dinero. Le dice – guárdatelo.  

compras

Más contentos que unas pascuas (nunca he entendido esta expresión) cambiamos el mercado por un partido de béisbol. Al día, por cierto, siguiente hice un arroz oriental para chuparse los dedos (esta expresión sí la entiendo).

Frío aceite con una cucharadita de cúrcuma. Echo zanahorias en finas láminas y aguardoa que cedan al calor. Ahora cebolla y el ajo picaditos. Se tiñe el lienzo de amarillo ocre. La cúrcuma huele a metal, similar a una llave en la mano guardada. Turno para las setas, que saltan de alegría mezclándose en la confusión. Formado el jugo, lista la piscina, salta el arroz a la mar. ¡Lo agito! Corto media ramita de canela, echo 4 clavos y un par de semillas de cardamomo. Sazono pimienta molida. Añado agua de a chorritos y remuevo el arroz aromático (tailandés) hasta crear un risotto sabroso.     

Por la tarde el postre. Laura llama a su media naranja, allá en España, y él nos recomienda ver el partido de equipo local contra los Ángeles. Béisbol a todo color.

baseball

Entramos al estadio de los Royals, y en poco tiempo estamos desplegados sobre las gradas animando al equipo de Kansas City. Pasa el tiempo con entretenimientos continuos en la pantalla grande del estadio. Tratamos de explicarnos las reglas de béisbol, a estas alturas, todavía confusas. Y nos pegamos una señora tarde a la americana.

Ahora sí, nos sentamos en una terracita cuasi andaluza y nos despedimos hasta el próximo encuentro, en el que concretaremos los detalles del Miami 2009: From the farm to the beach.

Giralda

*Sketches of Spain: Disco de Miles Davis donde homenajeaba con trazos o esbozos españoles las artes tradicionales de este país.

Así es. Con el transcurso de verano hemos rebasado nuestro primer curso escolar en los EEUU. Atrás queda la estela de nuestras aventuras campestres por Iowa y la vecina Nebraska. Los fines de semana musicales en Chicago. Celebramos Thanksgiving en el barrio chino de Nueva York. Disfrutamos de unas soleadas navidades en San Francisco y L.A. Nos unimos a la comparsa en el Mardi Gras de Nueva Orleans. Visitamos la rebelde y monumental Washington D.C en semana santa. Qué entrañables días en Maryland con los primos Pepe y Pati.  Pateamos largas sendas a través de Las Rocosas en Colorado, y el desierto de Utah. Nos bañamos en el lago más grande del mundo en Wisconsin. Y descendimos a la ardiente ciudad de St. Louis allá en Missouri.

1 haha

El tiempo ha pasado volando sobre nuestras cabezas mientras estábamos inmersos en el colegio, salpicado de viajes y reuniones con los amigos.

Ahora que está por dar comienzo el segundo año, -de tres que oferta el programa de Profesores Visitantes- festejamos la vida repleta de sabores y emociones, la pizca de riesgo que entraña embarcarse en un bote desconocido y las lecciones que vamos anotando en el cuaderno de bitácora.

COLORADO.

Iniciamos en junio una ruta de tres semanas que atraviesa las escarpadas Montañas Rocosas, y comunica con las áridas tierras rojas de Utah. Mi hermano Rodrigo y Ana, recién llegados de España, se turnan con nosotros al volante durante las quince horas y media que separan el oriente iowino de Colorado.

Nos alojamos en Estes Park, un pueblo que descansa al pie del Rocky Mountain National Park. El parque asciende por la falda de la montaña hasta los picos encrespados que se erigen en torno a valles y circos glaciales. En la cima se extiende la tundra, donde la poca vegetación existente -musgo y líquenes principalmente- resiste el rigor de las bajas temperaturas. Sólo unos pocos, como las marmotas, encuentran aquí un lugar ideal para vivir.

ana sil here marmota de vientre amarillo

snow mountains camera

Allá abajo, por el contrario, proliferan densos bosques de coníferas entre ríos y lagos en los que brota la vida a casa paso. Ciervos, alces, uapitíes, ardilas (squirrels & chipmunks) se cruzan en nuestro camino.

wapitíes crossing the bridge eating

Taking photo  falls 

 Son muchas las posibilidades que ofrecen los senderos.  Hay rutas que duran unas horas o varios días. Una de ellas nos llevó por una tediosa y estrecha cuesta, que a punto estuvo de terminar con nuestra fuerzas; cuando de pronto, se abrió un claro y nos adentramos en una vasta pradera donde pacían grupos de animales. Permitiendo amablemente que nos acercáramos para compartir la calma de la tarde.

 meadow moose

Arco delicado 

A la entrada de Arches Park lo recibe a uno una montaña que parece emergida de las profundidades en una especie de parto geológico. Su perfil plano, como trazado por una gran espátula, se desliza y crece sobre la grieta formada. Rodrigo y Ana contemplan el resultado con el ceño fruncido tratando de explicarse qué clase de fuerza natural lo ha provocado. 

La falla de Moab (Moab fault) dejan al descubierto los distintos estratos apilados unos sobre otros durante millones años. Franjas de diferentes tonalidades ocre se disponen con exactitud a cada lado de la brecha.

moab fault desert

El desierto se despliega ante nuestros ojos. La inmensidad de la masa rocosa y las formas imposibles podrían hacer pensar que un dios ha manoseado esta parte del planeta como si fuera arcilla, modelándola aleatoriamente.

clay so small

Hubo un tiempo en que todo esto lo cubría un océano azul del sólo queda hoy la sal. Un suelo de sal tan frágil, que no ha podido con el peso de las rocas hasta allí arrastradas por mares posteriores, cediendo en favor de un desierto lunar. Un infierno seco, casi yermo, donde juega viento con la arenisca y silba por entre los arcos.

Sil and the arch arch 

walk through the arch lanscape arch mas allá

A su paso el río Colorado, paciente pero insistentemente, ha hecho meya en el paisaje, abriéndose paso hacia las profundidades del desierto. Resquebrajando la tierra en saltos infinitos unos sobre otros. Dejando una estela breve de verdor en su cauce.

Asomado al precipicio diviso un todoterreno en la más jena de las lejanías. Y él, a su vez, bordea otro precipio eterno, donde discurre el río en lo más hondo.

broken land Río Colorado endless

En cualquier caso, no es creíble. La magnitud de las cosas no es creíble. Ni siquiera estando allí se es capaz de digerir tamaña monstruosidad. Y fácilmente se pierde el pensamiento en místicas ideas.

Al menos una vez en la vida se ha de vivir algo así. Escapando del mundo. Solo, insignificante, frente a la abrumadora eternidad que todo lo traga. Donde el tiempo y el espacio se diluyen en la corriente de un río que nunca se detiene.

tiempo espacio 

quietud fluir

By Sil.

Cada vez que planeamos un viaje nunca sabemos cómo va a ser. Todo empieza mirando un mapa y familiarizándote con nombres de lugares a los que luego das personalidad y forman parte de ti. De esa forma empezamos a explorar la tierra de los mil y un lagos en compañía de los curtidos viajeros Thais y Jaime por tres semanas. ¡Qué facilidad tienen para mimetizarse con el entorno!

Jaime & Thais

Nuestro punto de partida fue Chicago. Cómo no, visita obligada a todo el que cruza el charco y viene de visita. La Windy city tiene su puntito a orillas del Lago Michigan con sus aglutinados rascacielos y sus barrios mestizos.

béisbol

En dirección a Wisconsin hicimos nuestra siguiente parada en Door County. Una península rodeada por el Lago Michigan, donde los embarcaderos atardeceren en honda calma y paz.

Orange 

En los bares uno ya va dispuesto a responder la pregunta de dónde somos o lo que es lo mismo “What the hell are these Spaniards doing in Wisconsin?”  Debemos ser lo más exótico del lugar. A la gente parece encantarles hablar con cuatro españoles de los que, al menos tres, parecemos más yankees que otra cosa.

Y así es como, después de hablar el tiempo que dura un cigarrillo en una noche estrellada, nos vemos al día siguiente montados en el yate de unos perfectos desconocidos, bamboleados por las olas salvajes.

Podían haber sido un poco psicokillers y habernos hecho trizas en su barco; pero muy al contrario, eran personas encantadoras llenas de generosidad y ganas de compartir un agradable momento con esas cuatro especies exóticas venidas del otro lado del océano.

fast from Sweden with love 

Poniendo rumbo al norte del estado nos encontramos rodeados de lagos, casitas en la orillas y barquitos de paseo. Aunque también colonias de mosquitos pasando el verano…  Tuvimos la oportunidad de estar en una reserva india donde nos ilustraron la forma de vida de los waswagoning.

Me vi obligada a participar en un extraño deporte con palos y una cuerda con dos pequeños sacos en los extremos. Descubrí una habilidad que no sabía que tenía. ¿Habría sido atleta si hubiera vivido en los tiempos de los indios Waswagoning?

indian game making fire

Las cataratas parecen resistirse a aparecer y un día nos propusimos descubrirlas. Accidentalmente llegamos al Lago Superior o a la inmensa masa de agua, de una quietud que delata que no es un mar ni un océano. Y pegaba una de frisbee para dar un poquito de movimiento a tanta monotonía acuífera. Por la tarde las Superior y las Potato Falls no se nos resistieron y nos adentramos en ellas.

cataratas running water

En las Apostle Islands a orillas del Superior, queríamos ver las entrañas de los acantilados que las rodeaban, llenos de cavidades y cuevas por donde entrar y salir con nuestras piraguas.

 kayaks narrow cave erosion cave

Nuestro viaje llega a su fin en el último destino antes de volver a Iowa. Nos espera Madison, la ciudad más concienciada con el medio ambiente y otras formas de vivir, originales y creativas. La universidad está en el centro de la ciudad de modo que si te descuidas el parque en donde te encuentras se convierte en el campus universitario. El embarcadero es uno de los sitios claves de la “Mad City”. Es el lugar de encuentro de los estudiantes, las parejas y los grupos de amigos de la ciudad desde donde se contempla atardeceres de colorines ¿Naranja, rosa, morado?

 madison party dusk

A las afueras de la ciudad la universidad se encarga de preservar El Arboretum, un bosque inmenso con praderas de flores de colores y arbustos con frutos silvestres. Una joyita que no pudimos disfrutar mucho por la lluvia y los mosquitos…

dock

Y de vuelta a Iowa tocaba Iowa City, ciudad que nos ha adoptado mostrándonos todos los encantos que puede tener una ciudad para disfrutar durante el año. Al igual que Madison, la universidad forma parte de la ciudad y tiene un ambiente muy abierto, bohemio y multicultural. Nos encanta disfrutarla en sus bares y cafeterías dialogando con su gente, arreglando el mundo y compartiendo puntos de vista diferentes. Práctica a la que Thais y Jaime se unieron, pareciendo dos iowinos más en la ciudad plural.

La guinda final la puso una asociación que promueve el cultivo ecológico llamada Seed Savers, establecida en el pueblo de Decorah, al noreste de Iowa.  Nuestros compañeros de viaje, que viven precisamente de esto, se llevaron de aquí un un grato recuerdo… y algunas semillas que ahora verán el sol al otro lado del Atlántico.

 barn sunflower vegetables

Un placer haber viajado con vosotros, ¡Gracias!

By Sil.

Aquí Silvia y Pat poniendo pie en tierra firme al cabo de dos meses de rular por los US en magnífica compañía de familia y amigos. Incluída nuestra Martita y Al que, recién llegados de Nueva York y Chicago, estuvieron encantadores poniéndonos al día de lo que se cuece en España. Incluído el glorioso anuncio del gato chino y otras novedades españolas.

Ha molado un montón. Ayer los llevamos a casa de la familia de acogida que tuvo Marta allá entre los maizales de Illinois. Qué mujer más maja. Enseñándonos sus colchas de colores cosidas  a mano y su álbum de fotos familiar personalizado de lo más creativos. Me parecieron una pareja entrañable.

Marta & Al

SIX FLAGS.

El primer día que estuvimos con ellos fue a una velocidad de unos 100km hora en uno de los parques de atracciones más conocidos en los US. Vaya marcha que tiene vuestra amiga. Proponiéndonos siempre atracciones de alto riesgo tiñéndolas de suuuuuaaaaveeee. Yo de una que montaba tenía que descansar dos en las que seguían montándose ellos. Pero fue divertido. Pat se animó y acabó por arrastrar a todos menos a mí a una que pintaba un poco heavy. (Cómo sería que hasta a  la propia Marta le daba canguelillo…)

 Yuhuuuuuuuuu

Los días siguientes nos los pasamos en Iowa. Visitamos Los puentes de Madison, Des Moines, algún parque natural… Y pudimos contemplar de cerca un ciervo con una considerable cornamenta en Elk Rock State Park. Además, en esta época del año se pueden ver cientos de luciérnagas en los alrededores de los caminos, como lucecitas de navidad que se encienden y apagan.

 INDIANOLA ¡CÓMO MOLA!

ballons indianola

Nos adentramos en la profunda Iowa y nos unimos de espectadores de un concurso de globos aerostáticos en Indianola, junto a Los Monjes. Según el comentarista del evento estábamos entre 5000 personas. Todo un acontecimiento teniendo en cuenta la poca densidad de población iowina. El evento consistía en llegar desde el pueblo de al lado y tirar un peso a una diana que había colocada a la vista del público. Para ello, tenían que acercarse mucho y se tenían unas vistas bien chulas de los globos.

watching blowing shades

click in the night

 lighting

También estaba animado con música, y había que hacer los honores…

do you wanna dance with me yes

MAQUOKETA. Un mundo bajo los pies.

Otra de las sorpresas que guarda Iowa data de miles de años atrás, y se esconde en el interior de su propio suelo. Es obra concienzuda del agua de los ríos, que ha ido socabando el terreno en las entrañas de esta región. A medio camino entre nuestra casa y el Misisippi, hay un conjunto de cuevas y galerías subterráneas que hacen las veces de parque de aventuras para niños y… no tan niños. Por cierto, mejor preparados que nosotros. Porque para estas excursiones ” underground” conviene vestir esos harapos que guardamos en el rincón más recóndito de nuestro armario.

bend down  bridge

No faltan allí aprendices de espeolología que no levantan un palmo. Personas-lombriz que se arrastran por los estrechos pasillos embadurnados en lodo. Para que después una monitora de tiempo libre coloque a un gran grupo de niños en fila y someta a votación popular quién acumula más mugre. Hay barro en sus camisetas, en sus pantalones, entre los dedos de los pies, la cara, probablemente dentro de las orejas. También sus madres y padres, que parecen querer arrebatarle el premio a los pequeños. ¡Dios, nadie se libra! Y nosotros de punta en blanco, qué triste.  

   cave deep darkness

SAN LUIS (MISURI).   

Ponemos rumbo al sur y nos embarcamos en la ciudad de Saint Louis, a orillas del Mississippi, donde se está celebrando un multitudinario concierto de rock cristiano que congrega a una ferviente muchachada. En escena una joven tatuada delira entre gritos de furia y tiernos susurros ¿Esta hablando de Jesús?  

Agosto es sofocante en Missouri. Constantemente estamos buscando un lugar donde guarecernos. El fin de nuestras peripericias estivales tiene lugar en casa de los Holston en Illinois, donde estaban esperando a Marta y su “friend” con los brazos abiertos.

St Louis Mississippi 

Muchas gracias chicos.

Sólo un río en EEUU es más largo que el Misisipi. El río Misuri, que es un afluente del primero. Ambos discurren paralelos en su paso por Iowa. Uno describe la orilla en el este, y otro la orilla oeste. Describiendo la singular forma de este estado y creando unos bellos acantilados (cliffs).  

mapa 

El paisaje típico de Iowa es una inmensa llanura donde afloran granjas y molinos. Por ello sorprende, al embarcarse en cualquiera de estos dos titanes, las abultadas formas y los frondosos bosques que allí se dan.

Nuestro destino en esta ocasión está allá en el noreste de Iowa, en la frontera con Wisconsin. Donde la tierra se abre y desgarra para dejar paso al Misisipi. 

Misisipi

Aprovechando un puente de tres días hicimos las mochilas y rodamos hacia los Effigy Mounds. Allí alquilamos una acogedora cabaña  junto con los Castro, Laura y Montse.

Los Effigy Mounds son unos montículos funerarios con formas de animales (osos y pájaros) que hemos heredado de los nativos americanos que un día habitaron estas tierras. Para apreciar estas formas se precisa de la vista aérea. 

cabin cabaña

El parque se erige sobre el Misisipi ofreciendo unas vistas sobrecogedoras allá en los miradores. Con unos ricos sanwiches aguardándonos a la vueta, nos pateamos los senderos hacia la cima camiando entre álamos (American aspen), cerezos (Black cherry) y nogales (Black Walnut). Paseamos entre algunas plantas como la grosella (prickly gooseberry), de las que los indios comían sus frutos dulces.

No me pude resistir al encanto del nogal americano (Hyckory/carya tomentosa). La corteza de estos majestuosos árboles se despelleja, dándoles ese aspectode vestir flecos a lo largo de su estirado tronco. 

carya tomentosa carya tomentosa II fruto

Por el camino íbamos pisando unos frutos de gran tamaño, que no averiguaría de dónde venían hasta dos días después. Era, cómo no, la propia nuez del nogal americano.   

Tras varias millas de marcha rememorando tiempos pasados, alcanzamos algunos de los codiciados miradores que nos regalan unas vistas de las rugientes aguas del Misisipi, por momentos del color de cacao.

Río 

En el horizonte se levanta una bruma acuosa, y allá en el cielo un grupo de buitres (turkey vulture) vuela en círculos a gran velocidad mientras rastrea la zona en busca de algún cadáver que almorzar. Nosotros, por si las dudas, decidimos no asomarnos demasiado al precipicio. Pero eso sí, tomamos el sol repachingados por largo rato y disfrutamos de las sensacional panorámica.

Turkey vultures buitre

Por el camino de vuelta, rugiéndonos las tripas, nos topamos con par de pequeñas serpientes, (que no me atrevo a describir aquí, porque cada uno dice que era de un color diferente) y Silvia descubrió en lo alto de la copa de los árboles a un pájaro muy llamativo que abunda en los bosques húmedos, el Baltimore Oriole (Icterus galbula). Y así, a cada rato salían fogonazos y destellos de entre las alturas.

hiking icterus galbula

Ya de regreso al punto de partida recuperamos fuerzas con una comida frugal y nos lanzamos el frisbee con habilidad un poco dudosa. 

Effigy Mounds

A la entrada del centro de información encontré una reproducción de un nido de águila calva, algo difícil de ver en su ubicación original. Las águilas vuelven cada año a su nido después de las migrar y traen nuevas ramas. Así, una aguilera puede llegar a pesar 2 toneladas.    

bald eagle nest bald eagle nest II

Nuestra estancia se culminó con una fiesta bailonga en la cabaña en la que niñas y adultas crearon novedosas coreografías.

Abandonamos nuestro nido a la mañana siguiente partiendo hacia Yellow River State Forest unas millas más al norte. Allí buscaríamos una senda apropiada y nos encaminaríamos entre laberintos repletos de flores salvajes. Qué paseo tan agradable.

road Pat & Candela

Cuando de pronto, la senda que compartíamos con los caballos ocasionales se ve cortado por un pequeño arroyo. Aún bajo el riesgo de perder un pie por el frío, o de caer de sopetón por un resbalón, cruzamos, reímos y lloramos.  

creek Wild Riders

Ascendimos caminos de barro y saludamos a los jinetes que nos pasaban con facilidad. El día primaveral nos dio la mano y colaboró para hacer de éste un día de disfrute campestre.

All together  

Hasta aquí, la que ha sido la última excursión (por el momento) con los Castro y Montse, que regresan a Spain, donde otras aventuras más les aguardan. Y hablando de aventuras, seguiremos dando fe de todas las hazañas que habrán de acontecer en nuestro siempre incierto y azaroso destino.

* A walk in the woods

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