¿Cuál es tu preferido?

Éste es un manzano silvestre que hay en la puerta de mi colegio. Compañero perenne que despierta en mí devoción.

En primavera sus pétalos se tornan pálidos, y caen al suelo dibujando un manto de blancas salpicaduras. Con el sol del mediodía o entrando el atardecer salgo con mis alumnos a tocar la guitarra y cantar bajo su copa de aroma sutil. Se respira un perfume fresco y juvenil. Hace las delicias de todos los niños y niñas alrededor.

En verano, ya las clases acabadas, paseo a su lado en mi bicicleta. Luce una corona recia y saluda exultante en su verdor.  Casi puedo verlo caminar, desenterrar sus raíces y salir a pasear. El día que lo haga no habrá quien lo atrape, marchará con paso decidido hacia algún lugar. Te echaremos de menos manzano albar.

Se lleva el otoño su cabellera, vistiendo tan solo sus frutos carmín. De intenso rubor, se antoja postre de dulces guindas en agujas ensartadas. Los zorzales pechirrojos se sirven de uno en uno y a todas horas. Los puedo ver mientras corrijo los deberes.

No se achica en invierno, que es cuando más bravo se ve. Su cuerpo desnudo, vigoroso y retorcido, crece anudando y desanudando sus músculos en tensión. En el centro de su pecho un hondo agujero alberga un grupo de aves que han hecho hogar estacional. Guardián y escolta de los infantes, protege el centro del viento y la tempestad. ¡Venid a mí vientos del Canadá! -se oye su grito en la noche-  Dejad que en el colegio a mis espaldas jueguen y crezcan los niños del pueblo mío.

Durante el año lo toco y acaricio, tomo fotos y saludo en las mañanas antes de trabajar. Lo quiero con locura y así se lo hago llegar.

A ti, manzano que te conocí.

Snow day.

 Mañana no hay colegio. Una ventisca de nieve (blizzard) azota en estos días nuestra región. Los medios nos advierten de una inminente tormenta (winter storm) en forma de lluvia congelante (freezing rain) y sensación térmica (wind chill) de -30ºC. Mañana los colegios cerrarán, los centros comerciales cerrarán tambien. Un alto porcentaje de carreteras quedarán impracticables. Zip, me abrocho la cremallera de la chaqueta hasta el cuello y subo la calefacción. Es un buen momento para teclear en mi ordenador.

El secreto de la longevidad.

Como vegetariano convencido que soy debo cuidar mi alimentación. El otro día leí un artículo en EL PAÍS sobre una dieta que permite una larga vida de calidad. Además de comer un 30% menos de lo que habitual, aconseja la ingesta de proteínas en forma de carne, pescado, leche o -para vegetarianos- una variedad de frutos secos como el cacachuete o las nueces.

Esa misma noche saco del cajón de la cocina una bolsa que compré hace ya un mes con una rica selección de almendras, avellanas, nueces persas, pecanas y del Brasil. Pero hete aquí que en toda mi estancia mi en los EEUU, todavía no he conocido abrenueces alguno. Y no será que no lo busqué. Apunto estuve el otro día, sin ir más lejor, de comprar un muñeco nutcracker para poner fin a mi problema. Calculé, sin embargo, que cierto tipo de nueces no entrarían en su reducida boca accionada con palanca.

 

Descartado el muñeco navideño, opto por envolver los frutos secos en un trapo y estamparle el martillo después. Pero ya comprobé anteriormente que ninguna mesa, encimera, sección del suelo o pared de mi casa aguanta semejantes golpes sin retumbar la casa entera junto con la de los vecinos. Así pués, sólo queda la opción de salir al peldaño de cemento que percede la entrada principal. Allí sentado, sujeto la puerta con una mano y golpeo enérgicamente el acero contra el bulto, escuchándose un sordo ¡crack!

Apenas me incorporo sobre mis pies,  giro la cabeza y veo entrar un ratón oscuro que recorre primero el ancho y después el largo de la cocina buscando un hueco que penetrar. Y apenas unos segundos desaparece bajo la nevera. Mis ojos, todavía incrédulos, repiten el recorrido. Descalzo y alzado sobre una silla de metal acudo a Silvia, en el extremo opuesto de la casa frente al ordenador:

-Sil…. Sil….. ¡Sil!

-¡Qué pasa!

- Que acaba de entrar un ratón en la cocina.      

- Bueno, será un ratoncillo de campo. A ver, ¿dónde está?

Tras desplazar la nevera hasta el centro de la cocina y comprobar que no es posible esbullirse del lugar, decidimos que tal vez esté escondido bajo el lavaplatos. Efectivamente, el sonido de las uñas o dientes escarvado tras el embellecedor lo delatan. Unas serie de maniobras de acordonamiento del lugar y rastreo del sujeto en cuestión dan lugar a un trágico final que nadie deseaba. 

Pat-  No te preocupes, lo tengo todo planeado. Cuando el ratón salga yo le indico la dirección (señalando la puerta con el mango de la escoba).

Sil- Trae (arrebatándome la escoba), que tú no vas sacudir.

Ahora nos mira agazapado desde el lavaplatos con dos brillantes esferas negras por ojos.

- Miradme callanas. ¿Acaso no veis quien soy? ¿Sois vosotros quienes teméis a este humilde ratón?

- Mira Sil, creo que el ratón está hablando.

- Le voy a enseñar modales yo a éste.

Tras un rato de jugar al hide and seek, deslizándose el roedor por debajo del fregadero a través de estrechos conductos, decidió que tanto estrés no merecía la pena y salió a la plaza a torear. Torpe el ratón, torpes nosotros, la escoba termina por sacudirle de manera sentenciosa. Pena honda la nuestra cuando me llevo el pequeño cuerpo sin vida a la calle.

- Era una hembra (con voz apesumbrada).

- ¡Ay, calla!

Viendo la que habíamos armado, Silvia decide limpiar el entuerto agarrando el trapo que había usado yo antes, haciendo volar por la cocina un centenar de pedacitos de cáscaras y frutos secos.  

La invasión de las vaquitas voladoras.

No es la primera vez que nos vemos sorprendidos por vecinos inesperados. Como aquélla en que un murciélago me sobrevoló la cabeza en el salón de casa a media noche. Prendido de las cortinas saltaban al vacío una y otra vez dando vueltas sin hallar la salida. Tras apagar la luz y abrir la puerta para que saliera voluntariamente, enciendo la luz y me encuentro no uno, sino dos murciélagos volando en círculos por el salón.

Y es que el frío obliga a unos y otros a buscar el calor de un hogar. Así ocurre con las mariquitas (ladybugs) -o vaquitas, como las llaman mis alumnos mexicanos. Llegan por docenas y las encuentras con facilidad en las paredes del baño, enredadas en la alfombra o sobre el pantalón. 

Mariquita- ¡Sí, qué pasa! ¿sabes el frío que hace en la calle? No, claro. Qué vas a saber, tú que vives como en un invernaderadero todo el año. Lo de ahí afuera no es sano hermano. Eso te lo digo yo.

No he permitido vez alguna que se matara en mi presencia una araña, mariquita o semejante por ascos o sentido equívoco de la limpieza. Y me viene de familia. A más de un alumno le he dado un susto que no olvidará. Antes veían un insecto y lanzaban sus deportivas contra él. Ahora, cada vez que entra un grillo en clase se disputan el honor de sacarlo de vuelta al césped.

En estos días de extremo frío entiendo mejor que nunca que vengan todos hasta aquí. Me cuidaré de no dejar la puerta abierta como esta última vez; mas no les negaré un lugar en mi morada. Aunque por todos es sabido que no éste buen lugar donde invernar.

De la pecera que nos fue regalada quedan sólo un par de caracoles, estrellas de nuestro hogar. Pegados siempre al cristal me pregunto qué pensarán.

Miremos a nuestro alrededor los seres pequeños llenos de vida. Preguntémonos qué andan buscando y si está en nuestras manos facilitarles el camino, o al menos no interponernos.

Mis vecinas las ardillas se persiguen a matar cuando les sirvo un plato de maníes. Corren una tras otra por las ramas precipitándose al vacío, sus pieles heridas, enrojecidas. Y cuando sirvo pipas de girasol para el cardinal o el arrendajo, terminan siempre por hacerse con el control los gorriones, agresivos entre ellos mismos, más aún con los demás. ¿De qué manera puedo ayudar, contribuir con mis hermanos las aves, los insectos, animales del lugar? 

 El secreto de una larda vida, y de calidad, radica pues en escuchar, en observar. En saber ser uno más.

Thanksgiving o El día de acción de gracias nos regala a profes y niños una cuasi-semana de relax y desconexión. Ponemos rumbo a Florida. (Léase esdrújula: Flórida)

Florida es ese extraño apéndice colgando del extremo sur de los EEUU. Y allá abajo, hacia la punta del saliente, la cosa se pone caliente. Indecentemente caliente.

 

Noviembre toca su fin. (Can´t believe it)

Al salir del taxi que nos lleva al hotel, el calor y la humedad nos atrapan y se apoderan de nuestros cuerpos. Dejamos caer las maletas en el suelo, nos miramos el uno al otro. Esto no puede ser cierto. Lo siento en mi piel y no lo creo. Ya desfilan por Collins. st muchachas envueltas en telas transparentes y galanes morenos en camisas abiertas hasta el cuarto botón. ¿Pues no vengo yo de un pueblo allá arriba donde estos días huelen las calles a abono?

El hotel chic. Los bares cool. Las discos fashion. Las terrazas frente a la playa awesome.  Jóvenes musculosos fumando habanos ruedan descapotabes con hip-hop a todo trapo y exhiben a sus chicas glamourosas de cabellos dorados y piernas elásticas. En el aire, mezcla de perfume de guantera y sensualidad siliconada. Todo señala que… ¡Ya estamos en Miami!

Eso sí, en la ciudad del “todo reluce, oro no es” el servicio fue fetén. No faltó atención alguna, cortesía y caballerosidad. Se nos abrieron las puertas de las discos sin mayor exigencia que la del carné. Los precios en bares y restaurantes ya los quisiera uno para su humilde taberna local. Así pues, en el reino de lo sintético, el sol tostándome la cara y el mar buscándome los pies son la terapia perfecta para acallar posibles turbulencias mentales. Sucumbo al placer y me zambullo en olas color turquesa. ¡Splash!

 

 ¡Uy, uy, uy! Pues no tienen apenas conversación Laura, Estrella y Silvia. Le dan un repaso entero al cosmos y la Cosmo. Se habla, como de costumbre, desde Nietzsche a Enrique Iglesias, incluyendo esa pareja de al lado que tanto llama la atención. Descuartizamos las palabras y su significado. No hay consenso, señoría. ¿Hay mucho snob en Miami? Pongámonos introspectivos ¿Qué serías si fueras un objeto? ¿Y si fueras canción? Divagamos y nos enredamos en profusas discusiones en terrazas donde sirven cócteles tropicales.

 

Mmmmm… Días de postres voluminos y frutas exóticas que embrigan los sentidos, alejándonos de las islas Keys, paraíso natural del Caribe; las ciénagas de cocodrilos o los flamencos rosados que planean sobre reservas de animales más al interior. En nuestro paseo matutino entre cocos y palmeras, loros fosforitos sobrevuelan al personal. 

- ¡Míralo, allá!

- ¿Dónde? ¡No lo veo! 

- Allá, mira. ¿Lo ves?

-Oh, sí. ¡Qué pasada!      

 Periquitos que no han conocido jaulas y caracoles sedientos de coco. Altivos mockingbirds y grackles robando sobres de azúcar al descuido del personal. El palmeral acoge un sinfín de vida a su alrededor. Varias clases de gaviotas y sandpipers surcando las orillas. También mosquitos sanguinarios de quienes guardo incómodo recuerdo en mis tobillos rasguñados.

 

Entre los highlights de Miami, el cumple de Laura. Eso sí que es un lujo, que habría de llevarnos dos o tres días de júbilo y celebración.

También se dieron anécdotas imborrables, como aquélla en la que pedí una tarta al camarero equivocado. Repitinedo después lo mismo al camarero original, tras mostrarle cuál quería en la vidriera. Aseguré a mis compañeras que no tomaría un “ Red vervet cake” ni muerto, pues la tarta que había pedido ni era red ni era velvet. Según Laura, tampoco cake. Tras lo cual apareció el mozo con la tarta más roja que jamás habíamos visto antes, para escarnio público de mi persona, conviertindo este hecho circunstancial en un lastre con el que habré de cabalgar las praderas iowinas por largo tiempo.

 Bueno, y esto es todo. O casi todo. Sí, todo plástico y frivolidad. Pero ¿Qué esperaban de Miami?

Sol y besos.

PD: Pero no se apuren a envidiar, que la expresión cálido hogar no se aplica al estado de Iowa. A nuestro regreso, las previsiones metereológicas habrán de recibirnos con un Winter Strom watch (amenaza de tormenta de nieve) para el miércoles, además de las acumulaciones de nieve propias de este mes, y un parte de escalofrío.

 

Disfruten ahora que pueden.

Tras seis horas en dirección al norte, las embarcaciones vikingas alcanzan las gélidas tierras de Minnesota, más concretamente Minneapolis. Allí nos recibe la noche oscura colándose entre las farolas de la gran ciudad. La temperatura ha bajado diez grados y caen briznas de nieve. Nadie en la calle. Frío y viento. Pero no nos vamos a acorbardar, ¿cierto? Vikings are getting ready for the invasion.

Los tiempos han cambiado, y ahora los vikingos ya no se hospedan en rudas cabañas de piedra y madera. Nos aguarda, en su lugar, nada menos que el Hilton. Que uno también necesita un descanso de vez en cuando.

Al despertar, desde las ventanas del piso diecinueve, se vislumbra una ciudad gris, fría, desolada, definitivamente invernal. De aspecto soviético (salvando los carteles publicitarios). Nos armamos de valor y unos buenos abrigos. Odín nos acompaña silbando su canción a los cuatro vientos.   

sheet music wall Mississippi bridge Minneapolis

Qué hermoso reencuentro con nuestro fiel amigo, el Mississippi, a quien hemos conocido casi desde su nacimiento hasta su desembocadura, allá abajo en New Orleans. Una ocasión perfecta para patear a su vera en una deliciosa tarde otoñal en buena compañía. Por el camino libramos “batallas de temporada”, lanzándonos los unos a los otros puñados de hojas caídas. Debatimos cuestiones filosóficas, desde el sentido de la vida al precio de las naranjas. Estos chicos tienen conversación.  

Mississippi riverside sitting touche

 riverside smile hey

Y al caer la noche, los vikingos visten sus pieles de guerra, empuñan sus hachas y espadas y salen a rockanrrolear. Un grupo de cornudos guerreros se preparan para la invasión final. ¡Minneapolis allá vamos!

De camino los vikingos se cruzan con la Pitufina, Mario & Luigi, algunos policías y pilotos fuera de servicio, enfermeras solicitadas, Clifford el gran perro rojo, Epi y Blas, Sherlock Holmes, disco dancers setenteros,  Rednecks, Elvis Presley y una gran maraña de extraños personajes entremezclándose en la noche improvisada.

Let's get on with it! vaya dos

Las calles del centro de Minneapolis están repletas de edificios, grandes bloques de ladrillo, de los que entran y salen superhéroes, gángsters, robots, personajes de época… Definitivamente ellas son las heroínas: chicas con tacones vertiginosos y escasa ropa de disfraz se lanzan a una calle, cuyos termómetros macan los 2ºC. Creí por momentos que los dioses nos habían abandonado y no regresaríamos jamás al hotel. Muchas aceras recorridas y treinta minutos más tarde volvemos a nuestros cálidos aposentos. En la retina, quedan imágenes y momentos irrepetibes.

 let´s dance

4 jinetes Els vikings 

Por ellos, los reyes y reinas de la noche: Laura ricitos vikingos; Estrella la roja, Silvia Kinderkiavik y Rafa Wolfman. 

Y yo con estos pelos.     

Ahora que el invierno se aproxima los árboles quedan al descubierto. Esqueletos de gran talla acotando las calles, guardianes constantes del día y la noche, en el frío y el calor. En sus copas pueden verse los nidos de pájaros que un día encontraron allí un refugio donde ponerse a resguardo de las miradas ajenas.

naked nest tree hallway

Ahora que no quedan muchas hojas que ayuden a la identificación de árbol, debo centrarme en sus cortezas. Rugosas, agrietadas, estriadas, abiertas, con dibujos adiamantados, lisas, blancas, verrugosas, anilladas, despellejadas.

Betula papirífera Celtis occidentlis 

También quedan sus frutos otoñales, en forma de bola peluda, pequeñas bayas moradas, drupas brillantes y coloradas, manzanas, castañas, bellotas. Muchas bellotas. He descubierto que sólo en mi pueblo hay muchos tipos de robles. Gracias a la silueta del árbol, forma y color de las hojas, y esas simpáticas bellotas de formas dispares, hemos conocido en clase esta semana al Shumard Oak (Quercus shumardii), Pin Oak (Quercus palustris) y Black Oak (Quercus velutina) entre otros.        

pin oak acorns bellotas robles oak acorns

Conocer un árbol es acariciar su corteza, palpar sus hojas, deslizarlas entre los dedos. Visitarlo a menudo a lo largo del año. A su familia también. Llevarse algunas hojas caídas a casa y compararlas con ilustraciones, con otras hojas. Manotear sus frutos, y semillas. Probarlos. Oler sus flores, la madera. Fotografiarlo a cada estación. Conocer quién lo habita y come de él.

  Acer saccharum autumn scene

Si demuestras interés y fidelidad tal vez te convide a una manzana u otra fruta dulce; una castaña, una bellota, unas almedras o un puñado de pistachos. Puede también que te ofreza algo que leer, un revista o un libro de poesía. Un lápiz y una silla en la que sentarte. Te cobijará y pondrá a resguardo del sol, brindándote una sombra fresca. Toma un lienzo y píntalo en su esplendor.  

Acer rubrum red maple red maple leaves

El suelo bajo tus pies se mantendrá firme en tanto hunda en él sus raíces. Y en las noches de frío intenso a la intemperie, el fuego hecho de su leña te dará calor. Te dará una casa, un hogar. Aire que respirar, llenando de vida tu cuerpo. Se sacrificará por ti una y otra vez.

Cottonwood tree

Abrázalo, dale las gracias.

Ayer comencé una unidad que he creado para mis alumnos de 3º para que aprendan a identificar hojas. Les di unas fotocopias con las siluetas de los árboles más comunes en nuestro pueblo.  Hoy mismo ya han traído y clasificado un gran número de hojas de robles, arces, fresnos, almeces, sauces, catalpas, acacias, tilos, álamos, ginkgos, etc.

Qué emoción cuando los he visto entrar con sus bolsas de plástico llenas de hojas, escudriñando las formas para hacerlas encajar en el molde correcto. Han traído una gran variedad. Algunas todavía pendiente de clasificación. ¡Me están haciendo estudiar estos niños!

01 clasificación en clase02 clasificación en clase

Pues bien, llevo ya mucho tiempo consultando guías de árboles y había una hoja que me llamaba muchísimo la atención por su forma singular. Hoy una alumna la ha traído y no me lo podía creer. La miraba con mis ojos incrédulos. ¡Dónde la has encontrado! ¡Ya pensaba que no existía! - En mi casa -respondió con una sonrisilla-.

Rápidamente le doy una de las guías: Encuentra esta hoja, a ver de qué árbol es. En apenas unos segundos, se forma un corrillo alrededor y varios dedos señalan el mismo dibujo.

YELLOW POPLAR/ÁLAMO AMARILLO.

 Liriodendron tulipifera

Es un Yellow poplar (Liriodendron tulipifera) o tulípero americano. Su hoja tiene un diseño mágico, endiablado, ingenioso. Pertenece a uno de los árboles más grandes de este país, superando los 50 metros de altura.  En primavera sus flores despiertan, preciosas, semejantes a las del tulipán.

¡Gracias amiga! Hoy he tomado prestada tu hoja para ofrecérsela aquí a todos los curiosos lectores.

HACKBERRY/ALMEZ AMERICANO.

Algunas hojas resultan de difícil clasificación si no van acompañadas de la corteza del árbol, el fruto o las semillas. Tal era el caso de unas hojas de superficie áspera, forma lanceolada, ligeramente aserradas que traían algunos niños. Ya antes las había encontrado en el patio escolar, llevándome hasta un árbol de corteza verrugosa que lo hace único. Las hojas alternas apuntaban al elm/olmo. Pero unas atractivas bayas moradas descartaron rápidamente esa opción. 

hackberry leaf hoja almez Celtis occidentalis berry

Las pistas reunidas me llevaron a un artículo online. Un señor describía un árbol de similares características. Dicho señor se preguntaba el origen de unas extrañas protuberancias en el reverso de las hojas del hackberry de su jardín.

Al día siguiente cuidando el patio, una alumna mía me trae la misma hoja con las mismas protuberancias que había visto el día anterior. No cabía duda. No cabía en mí de la emoción. Era un Hackberry (Celtis occidentalis) o almez americano, cuya hoja es verde en época de calor; amarilla en otoño; y negra tras varios días en el suelo.

En otoño suelen caer presa de un minúsculo insecto volador que deja a sus retoños adheridos a las hojas bebiendo del riego de la savia.

la hora del recreo hackberry gall psyllid

hackberry warty bark hackberry bark 

Por suerte para el almez, se trata sólo de algo así como el acné juvenil. Y a nosotros nos ha servido para incluir una especie más en nuestras pequeña exposición escolar.

Éstas son las primeras imágenes de la exposición en el pasillo de la escuela. Queremos que otras clases se unan al proyecto y formemos una gran pared otoñal que no la derribe el viento.

exposición escolar

Mis alumnos de 3º ya saben distinguir las hojas expuestas. Ahora es tu turno. Aquí tienes 7 hojas de árboles diferentes. ¿Sabrías reconocerlos? Envía tus respuestas al apartado de comentarios. ¡Suerte!

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Con la llegado del otoño, los días se acortan y proliferan las noches estrelladas. Arrecian fríos vientos venidos del norte. En nuestro caso Canadá. Brillan las estrellas por simpatía sobre las copas de los árboles, ya metidos en sus pijamas color carmín, magenta, violeta, naranja, ocre y castaño. Sus hojas apenas respiran luz y su savia transita lenta de la raíz a las más altas ramas, de las ramas a la raíz. En consecuencia, la usencia de clorofila da lugar a la aparición de otros pigmentos de colores antes ocultos, que hacen su particular gala en esta época del año.

Fall Colors in Iowa

MAPLE/ARCE.

No cabe duda que entre los más populares árboles de Estados Unidos, el arce y el roble tienen su merecido prestigio. Y así, múltiples arces se exhiben a cada instante, caprichosos, imprevisibes, llamativos.

El Black maple (Acer nigrum) seduce con sus formas redondeadas, recortadas con suavidad. Como un pequeño fantasma o una cometa dispuesta para volar.

Black maple (Acer nigrum) black maple (acer nigrum) (5)

La hoja del Norway maple (Acer platanoides) es una estrella rechoncha, de cuerpo ancho coronada por tres almenas. En verano luce verde o morada, dependiendo de la variedad. En otoño, es imprevisible. La variedad del árbol, la acidez del suelo y la cantidad de sol que recibe dejan su color final en manos de la casualidad. ¿Cuál es tu favorito?

 Normay maple (acer platanoides) ShwedleriNorway maple (acer platanoides) FallNorway maple Fall (acer platanoides)norway maple fall

De los arces, el Red maple (Acer rubrum) es tal vez más pequeño. Cuco, elegante, más bien bajito y de corteza lisa. Siempre luciendo nuevo. Las hojas también pequeñas, con tres puntas que se balancean sobre una base curvada. Chic.

Red Maple (Acer rubrum) red maple (acer rubrum) (2) red maple (13) 

Otras veces se estila con camisa larga y mangas cortas. Siempre dentada y con tres puntas.

red maple (12) 

red maple fallred maple fall (3)

La hoja del Silver maple (Acer saccharinum) bien pudiera ser tropical. En su forma palmeada encuentro un rápido parecido con la hoja de la marihuana. El otoño torna su color verde en naranja, rojo o amarillo. Se lo conoce como silver maple, porque sus hojas a menudo sacan matices plateados, castaños. Muy débiles, si lo comparamos con las intensidad desatada en estos días de calvicie foliar.

Silver maple (Acer saccharinum)Silver maple (acer saccharinum) 2   silver maple fall (4)

silver maple fall (2) silver maple fall (3) silver maple fall

Son, como se aprecia, estilizados, sus ramas apuntan al cielo y definitivamente más altos que los red maples. Estos ejemplares son jóvenes. Sin embargo, en su edad adulta desarrollan una corteza muy característica, con espacios rosados entre sus grietas que lo hacen fácilmente reconocible en la distancia. Además de unos anillos formados alrededor del árbol o en la unión de las ramas con el tronco. Arriba en las fotos tres “silver“, dos en la Elementary school y otro en la Middle.  

 Y el más popular de los arces en este país. El Sugar maple (Acer saccharum), del cual se extrae el riquísimo jarabe de arce por medio de un grifo insertado en su tronco y varios días de lento goteo, es estrella sin igual del otoño. En primer lugar por el número de árboles en cada calle de cada pueblo, y por la familiaridad icónica de su hoja. Por ejemplo, en la bandera de Canadá.

De forma estrellada, con tres picos grandes y dos pequeños, y a menudo con una punta curvada a modo de capirote. Son árboles robustos, densamente poblados. Cuerpo ancho y fuerte. La copa peinada al estilo afro suele desteñir por partes. Así se pueden encontrar tonos diferentes salpicando el mismo árbol. Son la sensación de la temporada.

sugar maple fall (4) Sugar maple fall

 Se dintiguen también sus hojas por la simetría equilibrada que tienen. Cada “corona” perfectamente definida y separada la contigua, a diferencia del Norway maple, donde están casi unidas estas coronas

RED OAKS/ROBLES ROJOS.

Aquí también son, por supuesto, muy populares los robles. Árboles vigorosos, señoriales. Comenzando por el que tengo en la puerta de mi casa, el Northern red oak (Quercus rubra) tiene una hoja en la que podríamos dibujar una cabeza, unos brazos y unas piernas. Sí, a veces dos pares de piernas. Y es que en total pueden tener de 7 a 9 salientes.

El fruto, cómo no, una bellota del tamaño de una canica. Aunque de sabor amarga, es postre de las ardillas. Aunque no pareen suficientes, pues gustan de acercarse a mi puerta atraídas por el olor de las pipas y cacahuetes que tengo almacenadas. ¡Descaradas!

Northern Red Oak (quercus rubra) Nonthern red oak fall Northern Red Oak (Q rubra)

Hacia el final del verano, las hermosas hojas verdes comienzan a mancharse de puntos de aspecto enfermizo. No hay que preocuparse. Se trata del lento proceso de decoloración.

Otro roble, éste conocido como Shumard Oak (Quercus shumardii) se torna de un rojo chillón cuando la mayoría de los árboles ya han perdido sus hojas. Qué pasión desatada. Éste, en el porche de una casa junto a mi colegio.

Quercus rubra (1) quercus rubra

La hoja del Pin oak (Quercus palustris) es muy parecida. Aunque sensiblemente más delgada y suele tener menos salientes. En los álboles jóvenes su silueta es piramidal, similar a un pino. De adulto, las ramas bajas son largas y apuntan al suelo, y conforme van subiendo se acortan y apuntan hacia la cima. Una vez se reconoce uno, no se olvida.

 Pine oak Quecus palustris Autumn

pine oak - quercus palustrispine oak (2)pine oak (3)

También tenemos el modelo en rojo, pero en estos momentos están agotadas las existencias. Serán informados cuando nuevos ejemplares sean localizados y clasificados. También convendrá citar en próximas ocasiones a los white oaks, de hoja ancha, igualmente populares y atractivos.

WHITE OAKS/ROBLES BLANCOS.

Sus hojas se diferencian por sus bordes lisos y redondeados en lugar de espigados. Aquí les presento el Swamp White Oak (Quercus bicolor). Lo descubrí a través de mis alumnos al traerme una hoja a clase. Después he tenido el placer de conocerlo en persona. Recientemente en Minneapolis (Minnesota) comprobé lo populares que son en la ciudad otros como el Bur Oak (Quercus marcrocalpa) y el White oak (Quercus alba).

Swamp White Oak (Quercus bicolor) Swamp White Oak (Quercus bicolor) (2)

 ASH/FRESNO

Otro de mis favoritos es el fresno. Los más comunes son el Green ash (Fraxinus pennsylvanica) cuyas hojas amarillean en otoño. Y White ash (Fraxinus americana) que combinan diferentes gamas de color púrpura y amarillo. Un árbol muy glamuroso. El más dificil, por cierto, de reconocer de los hasta ahora mencionados. No basta una hoja simple, sino un tallo y las hojas a él adheridas (hoja compuesta normalmente de 7 a 9). La clave está en las semillas, finas y largas, como racimos de pequeñas plumas.

green ash (Fraxinus pennsylvanica)  white ash (fraxinus americana) (3)white ash leaf

White ash (2)

Hasta aquí un breve poema escrito sobre las hojas de los arces, robles y fresnos. Todos los aquí aparecidos, son vecinos de mi pueblo, West Liberty. Soy, en mi condición humana, susceptible de errar en mi identificación. Pese a que no han sido pocos los quebraderos de cabeza ni las consultas de libros varios y guías online que he precisado para este reconocimiento. Aprovecho para recomendar el uso de varias guías para contrastar. Hay quien prefiere dibujos; yo prefiero fotos reales de gran tamaño en las que se aprecie la corteza, la hoja, forma del árbol, semillas, frutos.

Mi favorito:

Identifying trees. An all-seasonal guide to eastern North America. (Michael D.Williams).

Otros:

National Audubon Society. Field guide to trees. Eastern region. (fotos)

National Geographic. Field guide to the trees of North America. (dibujos)

Online:

Tree Enciclopedia. , USDA Plants DatabaseVideo about maplesOaks, Native trees and plants.

Dedicado a mi familia: A mi padre, amante de las plantas, sabe cómo cuidarlas a cada momento. A mi madre, sensible a la belleza de la naturaleza. A mis hermanos y extensiones conyugales, biólogos todos, casi, casi de nacimiento.

Definitivamente, un destino inevitable.

Unos se bajan a Marruecos, otros se bajan a México, y hay que se baja al kiosco de la esquina. Nosotros nos bajamos a Misuri, aprovechando el puente del Labor Day. Allí resplandece Kansas City, acunada y acuñada entre los estados de Kansas y Misuri. Enhebrada con trazos de Sevilla, azulejos españoles, pinturas de toros y toreros, arcos lobulados y minaretes, terrazas donde se sirven tapas al frescor de la tarde.

 que arte

¡Ole! - exclama Laura con pasión. ¡Qué arte! -añado ante tamaña muestra de españolismo en The Plaza. No imaginábamos semejante escenario en pleno centro de la ciudad. Decenas de fuentes y esculturas de sabor europeo nos envuelven en lo que nos habían asegurado no es sino un centro comercial y unas pocas tiendas alrededor. Para nuestros ojos, sin embargo, es oro todo lo que reluce.

 ¡Injusto destino! ¿Por qué no me trajiste a vivir a estas cálidas tierras de alegre ambiente popular?- Llegó a escucharse entre otros muchos comentarios que hicimos acerca de cada remate en cada edificio, cada fuente y escultura durante el paseo vespertino.

Foto aquí y foto allá. Almorzamos en una terracita y hablamos español con clientes casuales y camareros.  Una joven que habla estupendamente español había estado en Madrid y Barcelona. Los ojos una camarera resplandecían al evocar sus días de estudiante en la península. ¡Cómo nos quieren las gentes de Kansas City!

Más tarde marchamos de compras. Vestidos y camisetas, pantalones y regalos para los familiares que allá quedaron, y a quienes pronto veremos por navidad. La tarde se cierra y es hora de regresar al hotel para despedirnos, tras un fin de semana con sabor.

Pero, volvamos al principio. La noche anterior Silvia y yo aterrizábamos tras 5 horas de viaje al sur. Frente al hotel se celebra el Irish Festival con música celta. Sobre la fachada del edificio rebotan los gritos de la muchedumbre y el eco de una flauta vibrante.

En la recepción del hotel un gaitero en falda sopla su gaita. Subimos las mochilas y nos reencontramos con Laura y Estrella. - ¿Qué tal? Hola ¿Cómo estás? ¿Qué tal el verano? ¿Cuánto tiempo? ¿Sí…? ¡No me digas! ¡Fíjate! ¿Tú qué tal? Pues verás… ¡Caray cómo está el precio de los tomates!

La Plaza se anima al anochecer. Una pareja canta con voz melodiosa clásicos del soul en plena calle. El calor y la energía nocturna animan a la gente bailar. Las parejas se abrazan en románticas baladas. Se pueden ver caballos engalanados tirando de pomposas carrozas por las calles de la gran ciudad. Grupos de bomberos desperdigados entre los coches lucen fantásticas sonrisas mientras recaudan donaciones en botas de goma rebosantes de dólares.  

KANSAS CITY. “ Where the grass is green and the girls are pretty”.

Tras el aperitivo musical, tomamos rumbo al Power & Light District. Marcha, marcha, mucha marcha. Chicas de largas melenas y vestidos cortos bajan en tropel de los taxis a la entrada de este ” Mall de bares”, como describiría más tarde Estrella esta zona de ocio.

Se congrega la multitud y tras pasar la barrera de los 21 años, se adentra en el eterno discotecón de discotecas. Perfume y luces de neón. Bares con muchachas agitando sus cabellos, mostrándose sobre la pasarela. Boqueando como peces en torno a la barra, mientras el camarero reparte chorros de nata y tragos de licor. Demasiado calor.

Encontramos nuestro lugar allá a la entrada del recinto. En una pista de baile al aire libre fluye música soul y los últimos éxitos comerciales, alguna tonada country y una buena dosis de heavy rock. Uno a uno, salimos los cuatro a bailar, fundiéndonos con la algarabía, desapareciendo entre los focos y espacios sin luz. Somos reyes y reinas de la noche, parte de una gran coreografía improvisada. Sale humo de nuestros cuerpos, ahora tendidos sobre las escaleras. Nos miramos, reímos la gente y el absurdo, testigos del ocaso de la noche. Se tuerce la aguja del reloj dictándonos la vuelta al hotel.

A la mañana siguiente la guía nos recomienda visitar el histórico “City Market“, donde cada domingo se despliega un plantel de puestos de frutas y verduras. Un rastrillo de segunda mano ofrece juguetes gastados, recuerdos oxidados, blanco-negros del pasado. Cafés europeos, músicos callejeros y tiendas de curiosidades. El aroma de las especias orientales nos lleva hasta un puesto regenteado por un palestino. Sobre una mesa de varios metros de largo, se suceden enormes bolsas de brillantes colores y olores cautivadores.

especias musique du cafe

- Me da 2$ de cúrcuma, 1$ de clavo entero, 2$ de cardamomo, 6 piezas de canela en rama y unas ricas hierbas para hacer un té.  Pido al mercader y él me sirve siempre una cucharada de más, brindándome una sonrisa perlada.

Es el turno de Laura, que se lleva una bolsa de pimienta blanca sin pagar. El señor simpatiza con nosotros al averiguar que somos españoles y que conocemos algunas palabras árabes. Pone su mano sobre la de Laura cerrándole el puño donde lleva el dinero. Le dice – guárdatelo.  

compras

Más contentos que unas pascuas (nunca he entendido esta expresión) cambiamos el mercado por un partido de béisbol. Al día, por cierto, siguiente hice un arroz oriental para chuparse los dedos (esta expresión sí la entiendo).

Frío aceite con una cucharadita de cúrcuma. Echo zanahorias en finas láminas y aguardoa que cedan al calor. Ahora cebolla y el ajo picaditos. Se tiñe el lienzo de amarillo ocre. La cúrcuma huele a metal, similar a una llave en la mano guardada. Turno para las setas, que saltan de alegría mezclándose en la confusión. Formado el jugo, lista la piscina, salta el arroz a la mar. ¡Lo agito! Corto media ramita de canela, echo 4 clavos y un par de semillas de cardamomo. Sazono pimienta molida. Añado agua de a chorritos y remuevo el arroz aromático (tailandés) hasta crear un risotto sabroso.     

Por la tarde el postre. Laura llama a su media naranja, allá en España, y él nos recomienda ver el partido de equipo local contra los Ángeles. Béisbol a todo color.

baseball

Entramos al estadio de los Royals, y en poco tiempo estamos desplegados sobre las gradas animando al equipo de Kansas City. Pasa el tiempo con entretenimientos continuos en la pantalla grande del estadio. Tratamos de explicarnos las reglas de béisbol, a estas alturas, todavía confusas. Y nos pegamos una señora tarde a la americana.

Ahora sí, nos sentamos en una terracita cuasi andaluza y nos despedimos hasta el próximo encuentro, en el que concretaremos los detalles del Miami 2009: From the farm to the beach.

Giralda

*Sketches of Spain: Disco de Miles Davis donde homenajeaba con trazos o esbozos españoles las artes tradicionales de este país.

Así es. Con el transcurso de verano hemos rebasado nuestro primer curso escolar en los EEUU. Atrás queda la estela de nuestras aventuras campestres por Iowa y la vecina Nebraska. Los fines de semana musicales en Chicago. Celebramos Thanksgiving en el barrio chino de Nueva York. Disfrutamos de unas soleadas navidades en San Francisco y L.A. Nos unimos a la comparsa en el Mardi Gras de Nueva Orleans. Visitamos la rebelde y monumental Washington D.C en semana santa. Qué entrañables días en Maryland con los primos Pepe y Pati.  Pateamos largas sendas a través de Las Rocosas en Colorado, y el desierto de Utah. Nos bañamos en el lago más grande del mundo en Wisconsin. Y descendimos a la ardiente ciudad de St. Louis allá en Missouri.

1 haha

El tiempo ha pasado volando sobre nuestras cabezas mientras estábamos inmersos en el colegio, salpicado de viajes y reuniones con los amigos.

Ahora que está por dar comienzo el segundo año, -de tres que oferta el programa de Profesores Visitantes- festejamos la vida repleta de sabores y emociones, la pizca de riesgo que entraña embarcarse en un bote desconocido y las lecciones que vamos anotando en el cuaderno de bitácora.

COLORADO.

Iniciamos en junio una ruta de tres semanas que atraviesa las escarpadas Montañas Rocosas, y comunica con las áridas tierras rojas de Utah. Mi hermano Rodrigo y Ana, recién llegados de España, se turnan con nosotros al volante durante las quince horas y media que separan el oriente iowino de Colorado.

Nos alojamos en Estes Park, un pueblo que descansa al pie del Rocky Mountain National Park. El parque asciende por la falda de la montaña hasta los picos encrespados que se erigen en torno a valles y circos glaciales. En la cima se extiende la tundra, donde la poca vegetación existente -musgo y líquenes principalmente- resiste el rigor de las bajas temperaturas. Sólo unos pocos, como las marmotas, encuentran aquí un lugar ideal para vivir.

ana sil here marmota de vientre amarillo

snow mountains camera

Allá abajo, por el contrario, proliferan densos bosques de coníferas entre ríos y lagos en los que brota la vida a casa paso. Ciervos, alces, uapitíes, ardilas (squirrels & chipmunks) se cruzan en nuestro camino.

wapitíes crossing the bridge eating

Taking photo  falls 

 Son muchas las posibilidades que ofrecen los senderos.  Hay rutas que duran unas horas o varios días. Una de ellas nos llevó por una tediosa y estrecha cuesta, que a punto estuvo de terminar con nuestra fuerzas; cuando de pronto, se abrió un claro y nos adentramos en una vasta pradera donde pacían grupos de animales. Permitiendo amablemente que nos acercáramos para compartir la calma de la tarde.

 meadow moose

Arco delicado 

A la entrada de Arches Park lo recibe a uno una montaña que parece emergida de las profundidades en una especie de parto geológico. Su perfil plano, como trazado por una gran espátula, se desliza y crece sobre la grieta formada. Rodrigo y Ana contemplan el resultado con el ceño fruncido tratando de explicarse qué clase de fuerza natural lo ha provocado. 

La falla de Moab (Moab fault) dejan al descubierto los distintos estratos apilados unos sobre otros durante millones años. Franjas de diferentes tonalidades ocre se disponen con exactitud a cada lado de la brecha.

moab fault desert

El desierto se despliega ante nuestros ojos. La inmensidad de la masa rocosa y las formas imposibles podrían hacer pensar que un dios ha manoseado esta parte del planeta como si fuera arcilla, modelándola aleatoriamente.

clay so small

Hubo un tiempo en que todo esto lo cubría un océano azul del sólo queda hoy la sal. Un suelo de sal tan frágil, que no ha podido con el peso de las rocas hasta allí arrastradas por mares posteriores, cediendo en favor de un desierto lunar. Un infierno seco, casi yermo, donde juega viento con la arenisca y silba por entre los arcos.

Sil and the arch arch 

walk through the arch lanscape arch mas allá

A su paso el río Colorado, paciente pero insistentemente, ha hecho meya en el paisaje, abriéndose paso hacia las profundidades del desierto. Resquebrajando la tierra en saltos infinitos unos sobre otros. Dejando una estela breve de verdor en su cauce.

Asomado al precipicio diviso un todoterreno en la más jena de las lejanías. Y él, a su vez, bordea otro precipio eterno, donde discurre el río en lo más hondo.

broken land Río Colorado endless

En cualquier caso, no es creíble. La magnitud de las cosas no es creíble. Ni siquiera estando allí se es capaz de digerir tamaña monstruosidad. Y fácilmente se pierde el pensamiento en místicas ideas.

Al menos una vez en la vida se ha de vivir algo así. Escapando del mundo. Solo, insignificante, frente a la abrumadora eternidad que todo lo traga. Donde el tiempo y el espacio se diluyen en la corriente de un río que nunca se detiene.

tiempo espacio 

quietud fluir

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