Dos meses antes de la cita con Halloween, todos los comercios ponen a disposición del público decoraciones para sus casas, disfraces, caramelos y chucherías, whatever… El país entero se viste de naranja.
VIvir en un estado rural, tiene el atractivo añadido de que algunos granjeros montan puestos de calabazas en las carreteras, o directamente abren sus granjas para curiosos y compradores. Así mismo, los pequeños y grandes comercios hacen alarde una nutrida colección de “pumpkins” que pronto se agotarán.
Con esa misma antelación, la gente comienza a decorar el porche de sus casas. Exhiben calabazas talladas, naturales y artificiales; además de una buena colección de monstruos, fantasmas, telas de araña, brujas y murciélagos… Algunos se montan auténticas películas de terror.
Así que compramos también unas calabazas para el frete de nuestra casa. Que, por cierto, terminaron en la clase de Silvia, para que sus alumnos de 5 años las vaciaran. Después hicimos un pastel en casa, y terminaron comiéndoselo los niños.
Así que sólo quedó una calabaza en el jardín de nuestra casa. Al día siguiente, iba yo contemplando cómo disponían las calabazas nuestros vecinos y pensando qué haría con la mía; cuando veo que nuestra calabaza se la está comiendo una ardilla. ¡ Pero bueno! Qué falta de respeto por la propiedad privada. Y no le importó que me quedara allí mirándola largo tiempo.
Cuando me acerqué, la ardilla se había pegado tal festín, que era imposible disimular el entuerto. Finalmente, decidí poner la calabaza debajo del árbol para que se la comiera entera.
El día de Halloween nuestros alumnos se disfrazaron, comimos toneladas de chucherías, pasteles, tartas, palomitas, etc. Vimos una peli de terror ( en 5th Grade). Y Silvia hizo un desfile por el pueblo con sus niños.
También tuve el honor de contribuir para animar la fiesta en su clase, y dibujé a ” Mr. Scarecrow-pumpkin” en cartulinas de colores.
Por la noche nos disfrazamos. Vinieron Laura y Montse, también profesoras españolas, preparadas para el evento. Los niños del pueblo llamaron a nuestras puerta con aquello de ” Trick or treat” y los atiborramos a caramelos y gominolas.
Después, en las afueras de pueblo, un concierto de rnr de un grupo de granjeros, con fiesta de disfraces incluída. Entre los personajes nocturnos estan un un hombre prehistórico disfrazado de tenista, una pareja que iban él de enchufe y ella de entrada de enchufe, una lata de cerveza con patas, o la propia Amy Winehouse algo etílica.
Al día siguiente pondríamos rumbo a Kolonna, un pueblo amish no muy lejos de WL. Pero esa historia será otro día. Hoy nos quedamos con las calabazas, los granjeros rockeros (que nos invitaron a visitar su pueblo y sus granjas), y los tonos anaranjados del otoño. Ése es el Halloween que más me gusta.
















3 comentarios
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noviembre 28, 2008 a 12:01 pm
Thaïs
UUUuaaaaauuu chicos, qué de cosas interesantes!!! Seguid disfrutando!!!
MUa
noviembre 29, 2008 a 11:34 am
Crono
Hola Patricio y Silvia,
espero que todavía os acordéis de mí (al menos Patricio).
Hace tiempo que no sabía nada de vosotros, pero un tal virusao me dijo que estábais en iowa, ¡¡madre mía el susto que me dio!! y me pasó la dirección del blog.
Se os ve felices y que esparcís vuestra alegría por el mundo. Sinceramente me alegro un montón por vosotros.
Yo por mi parte acabé mi máster en lógica y filosofía de la ciencia y ahora intento hacer una tesis doctoral en telemática. Sheila, mi chica, sigue con las oposiciones, a ver si hay suerte y no tardan en caer. Como veis tampoco nos trata mal la vida.
Espero que este mensaje os haya sacado una sonrisilla añorando viejos tiempos. Espero también que nuestra comunicación sea más fluida, ¡¡hace muchísimo que no sabía de vosotros!!
Un abrazo,
Adolfo
diciembre 2, 2009 a 7:01 am
Minirrelato: Entre gnomos y calabazas | Blog Hogwarts | Harry Potter
[...] [NOTA: La imagen fue recortada de su original del blog Los profes del maíz.] [...]