Y después del ventoso y fresquito San Francisco nos dirigimos hacia el sur buscando el solete californiano…
De camino nos esperaban cientos de curvas sinuosas, acantilado y altas montañas. El Sol tampoco se hizo esperar y nos acompañó durante los dos días que dura el trayecto San Francisco-Los Ángeles.
Para ello tuvimos que hacernos con un cochecito. Os presentamos al héroe del viaje, nuestro más caro compañero. Pero cómo se movía por las curvas. Incluso se defendía cuando había que lidiar con los conductores californianos, ¡Vaya velocidades que cogen los tíos por esas carreteras sinuosas de, a veces, 90 grados!
Por el camino nos encontrábamos restaurantes donde tomar los famosos vinos californianos, alojamientos con bungalows de maderita con vistas a los acantilados, ycasitas de lujo ancladas al borde del abismo.
Al final de día nos esperaba el atardecer en al Océano Pacífico, todo un acontecimientocon el que recrearse pero… ¡nos quedan tres horas para recorrernos la mitad del camino y llegar al albergue!
Y a un minuto que nos cerraran la recepción (si no, no seríamos nosotros). Llegamos por fín a nuestro San Luis Obispo Youth Hostel, un chalecito en uno de los pueblos costeros de la zona.
Al día siguiente nos quedaba la otra mitad del camino hasta llegar a la Playa de Santa Mónica (Los Ángeles)
Pasamos por pueblecitos costeros, playas con palmeras donde se empezaban a notar aires de chiringuito playero. Y el Sol, que no dejaba de calentarnos. Así nos empezábamos a descongelar de nuestro invierno iowino. Tal vez, la imagen más representativa de una navidad en Los Ángeles, fue conducir entre soleadas palmeras mientras en la radio sonaba Ande, ande, ande la marimorena, que es la Nochebuena por una orquesta cubana muy salada.
Y casi sin darnos cuenta, entre autopista y desvío y otra autopista… Llegamos a la puerta del hotel. Qué inmenso es Los Ángeles.
La Playa de Sta Mónica son tropecientos Km de costa con palmeras y ¿supuestos “Vigilantes” macizorros? Nosotros nos recorrimos descalzos la playita con el Sol posándose en nuestras caras. Cuánto lo echaba yo de menos.
Y algo que nos sorprendió mucho, en la zona más turística de Sta Monica, una exposición de cruces representando cada soldado muerto en la guerra de Irak. Mantuvimos uns charla con uno de los voluntarios. Ejercitamos un poco la crítica social y nos quedamos con un bonito recuerdo de la California más contestataria. Llevaban con ello todos los domingos desde que se inició la “Invasión de Irak”.
Caminando por la playa escuchamos sonidos de tambores. Nos adentramos y descubrimos un paseo marítimo lleno de personas y personajes de lo más variopinto. Entre la multitud, una tamborada reivindicativa del pequeño comercio.
Un montón de puestos de artistas del lugar, músicos de clásica, breakdancers con giros imposibles, skaters, y todo tipo de vehículos con ruedas por el carril bici.
Nosotros también nos animamos.
La visita era obligada: Hollywood y su glamour.
Yo, personalmente todavía no lo he encontrado, pero aquí damos muestra de que nos hemos paseado por al Paseo de la fama y hemos puesto la mano en nuestros actores favoritos. Es divina la imagen, cientos de personas mirando el suelo en busca de su artista preferido…Y al lado actores en paro aprovechándose del glamour ficticio de las películas disfrazados de Marilyn o superhéroe para sacarse unos dólares…
De las montañas, nos bajamos a la playa. Al día siguiente regresamos a Venice. Pero esta vez visitamos sus canales, que corren paralelos a la calle principal, y por el que pasean góndolas. ¡ Claro, esto es Venecia!
Y al caer el atardecer en Venice, se encienden los focos detrás del mar. Se crea el trasluz más bonito que jamás he visto. Pat sopla su saxo, regalo de Reyes en un puesto veniciano. Mientras yo me bailo unos fandangos californianos.
Tuvo su punto el celebrar la Nochevieja fuera de casa… Nos fuimos a un restaurante de la playa de Venice que, de toda la ciudad, era el lugar más divertido. Aquí es tradicional ver el programa se emite desde Times Square (Nueva York). Sólo que en California lo retransmiten dos horas más tarde por la diferencia horaria. Y cuando van a dar las doce… 5, 4, 3, 2, 1… Happy New Year! Y besito parejil como la tradición manda.
El último día estuvimos por Los Ángeles Downtown, centro financiero con un montón de rascacielos. En un rinconcito, el antiguo pueblo de Los Ángeles, un Little Mexico donde encontrar a un americano anglosajón en más difícil que hacerlo en La Habana.
Y al día siguiente, a nuestra nevada y acogedora Iowa. Otra vez en Clay st. Da gustito volver a casa.
¡Hasta la próxima aventurilla!
Nota: ¡Gracias a tooooditos los que nos leen, que cada vez son más y hacen sentirnos más inspirados para seguir contando nuestras peripecias en el continente americano!





























3 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
enero 15, 2009 a 8:23 am
SakiraBCN
Me encanta leeros desde la distancia porque la verdad es que vuestro blog es superameno y escribíis muy bien “profes de peques”. A través de vosotros voy “tomando nota del tiempo” que sufríis según los diferentes lugares que visitáis. Adelante!!!!! Un abrazo.
enero 16, 2009 a 1:46 pm
marcoiris
Muy buena entrada, me ha encantado. Habeis tenido un viaje fabuloso por California. Esta claro que hay muchas americas diferentes dentro de los States y ne encanta ir descubriendolas poco a poco. Que diferente es el Midwest de California o Miami de Texas… Un saludo para ambos
junio 22, 2011 a 3:39 pm
Felix Arburola B
desde que yo tenía 15 años he llevado un diario en mi bolsillo, en la mesa de noche y en la de dibujo, siempre conmigo, Me encanta el estilo de la bitácora de esta pareja de españoles!! .