Tras seis horas en dirección al norte, las embarcaciones vikingas alcanzan las gélidas tierras de Minnesota, más concretamente Minneapolis. Allí nos recibe la noche oscura colándose entre las farolas de la gran ciudad. La temperatura ha bajado diez grados y caen briznas de nieve. Nadie en la calle. Frío y viento. Pero no nos vamos a acorbardar, ¿cierto? Vikings are getting ready for the invasion.
Los tiempos han cambiado, y ahora los vikingos ya no se hospedan en rudas cabañas de piedra y madera. Nos aguarda, en su lugar, nada menos que el Hilton. Que uno también necesita un descanso de vez en cuando.
Al despertar, desde las ventanas del piso diecinueve, se vislumbra una ciudad gris, fría, desolada, definitivamente invernal. De aspecto soviético (salvando los carteles publicitarios). Nos armamos de valor y unos buenos abrigos. Odín nos acompaña silbando su canción a los cuatro vientos.
Qué hermoso reencuentro con nuestro fiel amigo, el Mississippi, a quien hemos conocido casi desde su nacimiento hasta su desembocadura, allá abajo en New Orleans. Una ocasión perfecta para patear a su vera en una deliciosa tarde otoñal en buena compañía. Por el camino libramos “batallas de temporada”, lanzándonos los unos a los otros puñados de hojas caídas. Debatimos cuestiones filosóficas, desde el sentido de la vida al precio de las naranjas. Estos chicos tienen conversación.
Y al caer la noche, los vikingos visten sus pieles de guerra, empuñan sus hachas y espadas y salen a rockanrrolear. Un grupo de cornudos guerreros se preparan para la invasión final. ¡Minneapolis allá vamos!
De camino los vikingos se cruzan con la Pitufina, Mario & Luigi, algunos policías y pilotos fuera de servicio, enfermeras solicitadas, Clifford el gran perro rojo, Epi y Blas, Sherlock Holmes, disco dancers setenteros, Rednecks, Elvis Presley y una gran maraña de extraños personajes entremezclándose en la noche improvisada.
Las calles del centro de Minneapolis están repletas de edificios, grandes bloques de ladrillo, de los que entran y salen superhéroes, gángsters, robots, personajes de época… Definitivamente ellas son las heroínas: chicas con tacones vertiginosos y escasa ropa de disfraz se lanzan a una calle, cuyos termómetros macan los 2ºC. Creí por momentos que los dioses nos habían abandonado y no regresaríamos jamás al hotel. Muchas aceras recorridas y treinta minutos más tarde volvemos a nuestros cálidos aposentos. En la retina, quedan imágenes y momentos irrepetibes.
Por ellos, los reyes y reinas de la noche: Laura ricitos vikingos; Estrella la roja, Silvia Kinderkiavik y Rafa Wolfman.














5 comments
Comments feed for this article
Noviembre 8, 2009 a 9:21 pm
Los Castro
Pero qué bien que nos lo pasamos!!! Menudas juergas os traéis. Qué chulo y original es Minneápolis, pero gélido donde los haya.
cuidaos.Sonia, Miguel, Candela y Claudia
Besitos a todos que estáis requeteguapos. Dentro de nada toca playita
Noviembre 9, 2009 a 2:59 am
nastideplasti
Querida Castro family,
Se os echa mucho de menos. Por aquí los compis de Claudia, ahora mis alumnos, me preguntan a menudo por ella. Y nosotros, por supuesto nos acordamos mucho de vosotros.
En estos días nos preguntamos dónde vamos a vivir de regreso a Madrid. Después de un lugar como Iowa, tan rural, con sus granjas y sus vaquitas, horizontes sin final; no me veo en la city de ladrillo y hormigón.
Nos alegramos que estéis estupendamente allá en un entorno tan bonito, perfectamente instalados. Un besote para los cuatro desde West Liberty, donde vamos a proponer que pongan una escultura en el downtown para homenajear a “los pioneros”.
Pat.
Noviembre 9, 2009 a 11:09 pm
marcoiris
Muy guapos! :O)
Brr que frio solo de pensarlo..
Noviembre 10, 2009 a 7:18 pm
Alex NE
Pero qué majetes!!!
Enhorabuena por los disfraces, no me digáis que los comprásteis hechos!! No, en serio, estáis muy graciosos… a ver si un día os enseñamos el Halloween de Boulder, que fue también una locura.
Besos!
Noviembre 10, 2009 a 11:09 pm
nastideplasti
Qué tal Marco?
Hace poco nos reunimos todos los profesores españoles del midwest en Nebraska para comer juntos, tomar algo y conocernos. Allí nos vimos todos, desde los chicos de Mundo Linóleo (que por cierto, son del barrio de Hortaleza, Madrid. Igual que yo), Alex Cabezabomba y otros muchos. Estuvimos hablando de la actividad bloguera que nos une, y por supesto hablamos de ti y tu soleado blog en Florida. ¡Nos encanta!
Un abrazo,
Hey Alex!
Mesa 4, mesa 4 eh! Pues los disfraces son todos caseros. Compramos las telas, los cascos y armas y manos a la acción. Mención honorífica para Estrella, la hilandera y diseñadora del grupo. ¡Pero qué arte!
Por cierto, qué chulo Boulder. Sí, seguro que lo disfrutasteis un montón. Hay que ver esas fotos. Por cierto, nuestro próximo viajecito será a la tierra de Marcoiris por Thanksgiving. Si queréis uniros, ya sabéis. Solete, bronceado y a pasear por las playas de Miami beach.
Un abrazo!
Patricio.