Sí señores, regresé de mi viaje a la India. Una India que no tiene nada que ver con los tópicos que todos conocemos y que son más propios del norte que del sur.

INDIA SUR.

3 semanas, julio 2007.

Aquí no hay pobreza, sino un buen nivel de vida que hace de su tierra un lugar hermoso con una gente muy especial. Nada de la tierra mística del lejano Oriente, aquí uno se siente como en casa. Los transportes públicos funcionan fenomenal, los hoteles son buenos y baratos, se come estupendamente (ninguno fue al baño más de la cuenta).

Tampoco se aprecia un sistema de castas. Siempre hay gente con más o menos dinero, pero nada de jerarquías feudales.

Los indios son muy tranquilos, silenciosos y siempre amables dispuestos a ayudar. De todos los países que viajé éste fue donde me sentí más seguro. Son gente honrada, hospitalaria, afectuosos. Están deseosos de que te hagas una foto con ellos o de fotografiarte, porque para ellos también eres una curiosidad.

Son respetuosos, educados y con buen sentido del humor. Son complacientes, les gusta agradar a los demás. Son abiertos y acostumbran a acercarse para conversar sin más – gran virtud ésta- haciendo un simpático bamboleo de cabeza para asentir.

Por todo esto es fácil sentirse como en casa.

Recorrimos básicamente las dos provincias del sur Tamil Nadu y Kerala, muy diferentes ambas, para después hacer una pausa en Goa y un alto en Mumbai.

TAMIL NADU. La tierra de los templos.

Son de forma trapezoidal, los hay chiquititos como un portalillo o grandes y altos como palacios con muchas salas y un estanque interior. Allí van los indios (siempre descalzos) a hacer sus ofrendas de cocos, plátanos y flores ante los inocos de piedra de sus dioses. Suelen pintarse en la frente una raya blanca que simboliza a Shiva (uno de los dioses más importantes), un punto rojo es Parvati ( su mujer) y una raya amarilla es Vishnu.

estanque

Estanque interior. Las líneas rojas y blancas representan a Shiva y Parvati.

La gente reza, medita y pide tener muchos hijos y una vida próspera.Son templos con muchas columnas dentro, todas talladas con historias de la mitología: Shiva creando el universo con su danza cósmica, Parvati montada sobre un león, figuras eróticas…

columnas 

Hay templos a rabiar. En las calles, frente al mar, sobre la montaña, en medio de la selva, excavados en la roca, en pequeñas islas…En los templos están los brahmanes, que son los sacerdotes. Visten sólo una especie de falda blanca, como si acabaran de salir de la ducha, y el pelo recogido con un moño. Se pasan todo el día rezando largas retaílas en voz alta y bendiciendo a la gente. A mí me echaron un par de gemelos para el 2009. ¡ Qué miedo!

brahamanes 

Como anécdota, quisiera recordar la noche en Mamallampuram. Allí conocimos a un mago. Es su casa vimos un espectáculo sorprendente. Además de hacer aparecer y desaparecer las cosas delante tuyo para dejarte con cara de bobo, escupió piedras de gran tamaño que tenía guardadas en su estómago una a una, y nos mostró varias cobras. Feroces ellas, que se hinchaban y desinchaban con furia lanzándose al brazo de nuestro amigo el mago, nos tuvieron a todos con los pies en alto y  pegados a la pared durante todo el show. Guau!

 mago

En Pondicherri, una antigua colonia francesa muy chic, estuvimos en un ashram. Es un centro donde uno reside y se convive en la quietud y serenidad, con hermosos jardines adornados con dioses donde puede meditar y hacer yoga. Muy bonito. Así que si uno dispone de tiempo, que disfrute de todo esto con tranquilidad, observando, reflexionando, como si el mundo se detuviera para disfrutar de la vida en su plenitud.

ashram

Igual que aquí hasta los taxistas llevan una virgen o un Cristo, allí llevan en los rickshaw ( los taxis locales) a su Ganesha ( el dios elefante), Shiva, Brahma… Todo el mundo lleva sus iconos o la frente pintada, ya sean funcionarios del estado, empleados de hoteles…

rickshaw

Los rickshaw son motos de tres ruedas algo rústicos que tienen gran capacidad de giro, así que estás siempre pensando que te vas a matar, porque el conductor suele girar en el último momento para ver si te da un infarto. Sin embargo ellos tocan la bocina de goma que apenas suena y conducen con total tranquilidad, no se estresan y se lo toman con muy buen humor. A veces paraban para que le hiciéramos fotos a sus amigos taxistas, que posaban encantados.

Los autobuses suelen ser cómodos, muy normalitos. Y la mayoría tiene una tele con dvd donde ponen varias pelis seguidas con el volúmen a toda caña. Las tienes melosas y bailongas (típicas de Boolywood); o de peleas, sangrientas y dramáticas, donde siempre hay un cabeza de familia que azota a las mujeres y éstas lloran su desdicha. En fin, mejor viajar sin tele, son todas terribles.

 KERALA, húmeda y exhuberante.

Es completamente diferente. Si Tamil-Nadu era árida, seca y sofocante, Kerala es ( por lo menos en Julio) fresca y muy acuosa. Llueve mucho, está llena de ríos, lagos, arroyos, cataratas, es verde y exuberante. Miles de palmeras, playas repletas de verde, canales por los que navegar… Esta fue la parte que más me gustó, y a la que volvería si me dieran a elegir. En Kanyakumari, el punto más al sur de India, confluyen las aguas del océano Índico, el mar de Arabia y el golfo de Bengala. Es… el fin del mundo. Emocionante, no?

kanyakumari 

Por la costa hay pueblitos muy tranquilos como Kovalam donde sentarse frente a la playa y pasear. Donde disfrutar de un masaje ayurvédico y relajarse mirando las olas del mar.

 kovalam

Un poco más arriba, en Kollam, están los backwaters, donde viajamos en una de esas casas flotantes con cocina incorporada, donde uno come y navega plácidamente por los canales tomando un chai

 

De allí alquilamos una furgo con conductor para adentrarnos hacia en interior. El viaje fue largo y sinuoso. De pronto comenzamos a adentrarnos en paisajes célticos, irlandeses, verdes y brumosos. Con olor a especias y el aire fresco. Rodeados de niebla y pueblitos de fábula. Impagable. Otro destino donde no me importaría pasar un mes.

Interior india sur

Llegamos a un hotelito encantador y nos fuimos directos a ver los elefantes y pasear sobre semejantes animales por los senderos. Qué ojos tan bonitos tienen.Al día siguiente visitamos la Reserva de Periyar. Nos dimos una vueltita en barco, poco fructífera por la lluvia, y marchamos nuevamente más al norte, hacia Munnar.

  

De nuevo esos paisajes como sacados de El Hobbit. Las plantaciones de té perfectamente recortadas, los lagos de ensueño y cascadas desprendiéndose desde las cumbres por doquier. Agua, agua y más agua entre el verdor y el aire limpio impregando del olor de la vegetación.

 cascada

De allí, y de tanta plantación de especias, nos trajimos vainas de vainilla, semillas de cardamomo, canela, clavo, azafrán, cilantro, gengibre, nuez moscada, pimientas verde, negra y blanca y anís, de una tienda que servía al peso. Nos trajimos tes de todos los tipos.No de extrañar pues, que la comida india sea tan picante. El primer plato que comí allí fue sobre una hoja de banano con un puñado de arroz y un montón de tacitas con salsas, a cual más picante. Por cada puñado de arroz que me llevaba a la boca (con la mano, claro está), me caían varias gotas de sudor de la frente y otro tanto de mucosidad. La cabeza me hervía y a partir de ahí, mejor no pensar y comerlo todo. Por cierto, estos platos suelen ir acompañados de chapati, una especie pan árabe.

 

En fin, toda una experiencia, que otros llevaban mejor y hasta disfrutaban. Al terminar, teníamos las comisuras de los labios inflamados. En adelante trataríamos de alternar con comida china (allí es buenísima) y otro tanto de pasta italiana.

Y lo mejor es que entramos en hoteles de lujo en los donde te sirven unos 6 o 7 camareros por persona con todo tipo de atenciones y delicatessen a la carta, comiendo por 2 euros de buffet y en bañador y chanclas. Ay madre, lo que tiene ser blanquito en India… Carretera y manta nos llevan de nuevo de las montañas a la costa. Kochi y Fort Kochi, separados apenas a unos minutos en rikshaw. Es bonito ver las redes de pesca chinas y la pasimonia del lugar y lugareños. Pueblo de pescadores y niños en la calle jugando a cricket descalzos ya sea bajo la lluvia o sobre el barro. Buen sitio para descansar.

 chinese fishing nets

Lo que más ganas tenía era ver un espectáculo de Kathakali. Es un teatro-danza que data del siglo XVII con personajes con unos disfraces muy barrocos que confeccionan delante del público, previo a la actuación.

El argumento trata siempre de historias mitológicas extraídas de sus dos grandes epopeyas, el Mahabharata y el Ramayana. Son historias de dioses buenos que luchan contra demonios haciendo así un favor a los mortales, etc. Cada personaje tiene unos colores que indican su condición, y usan un código gestual muy sofisticado.Es un espectáculo un tanto surrealista. Los personajes no hablan, sólo gesticulan con manos, ojos… y por cada movimiento suena un estruendo de percusiones ( hasta 5 percusionistas) a toda caña. Es una locura porque te quedas medio sordo, pero es espectacular. Los personajes interactúan pero no se miran nunca a la cara y cada escena tarda un montón así que es todo muy extraño pero a la vez muy sugerente. Un viaje en el tiempo, que requiere también voluntad por parte del espectador.

Detrás del espectáculo vino otro de danzas indias: Bharatanatyam, kuchipudi, odissi, Khatak, Manipuri. Bailaban tres chicas de unos 12 años. Increíble, unas coreografías muy elaboradas que aprenden durante años de práctica.

 danza

Las alumnas con su profe, que recitaba los bhols o frases rítmicas.

Hay partes cantadas en las que se narran historias mitológicas mientras las bailarinas representan con su danza escenas del cuento. Hay otras partes de la danza con percusión, en las que demuestran su destreza coordinando cada movimiento con el sonido del mridangam, muy compleja por cierto.

GOA. Playita y paseos entre palmeras.

Al día siguiente partimos hacia Goa, lo que supone un montón de Km en tren. Algo más de 11 horas. Durmiendo en tren y todo. Era un tren majo, muy normalito. Pasaban vendedores de libros, comida, bebida… y la gente se sentaba a charlar unos con otros. Así de sociables son estos indios.Goa es muy bonito. Y muy grande, lleva su tiempo conocerlo. Nosotros estuvimos de pasada conociendo sus playas soleadas, bañándonos, comiendo frente al mar, y paseando en moto por esos paisajes tan caribeños que tiene.

goa

La pandilla motorizada.

Ah! y la aventura de montar tres en una moto y bajo la lluvia por las carreteras de India…

Por allí encontramos una escuela. Hay muchísimas y todos los niños van perfectamente uniformaditos, tienen pinta de ser muy responsables. Son el futuro del país.

niña school

Los niños de la escuela casi nos comen de alegría. Justo pasaba una vendedora ambulante por allí, a la que compré unos cuantos bolis, y me permití entrar en clase y dárselos al profe. Me fui rápido, porque me seguía un tropel de niños efervescentes.

escuela

De allí un avión de 1 hora hasta Mumbai. Fiuuuuuuu…!!!

Mumbai. El mogollón, el caos en armonía.

Nuestra ruta termina en Mumbai, la gran city. Si ya conocíamos en anteriores ciudades un desarrollo exagerado del comercio, aquí se sale. Hay centros comerciales gigantes, tiendas de moda súper fashion y lo último de lo último. Puestos callejeros, mil restaurantes de toda clase, y hoteles carísimos.Tiene una cantidad de gente abrumadora, pero como siempre, caminan tranquilamente con esa paz interior que los caracteriza. Cuánto tenemos que aprender de ellos.

Gran parte de la población es musulmana. Hay mezquitas verdes y blancas, barrios enteros árabes, jeques hablando por el móvil, mujeres vestidas de negro que sólo dejan ver sus ojos…

mosque

Una parte de la ciudad es muy inglesa, autobuses londinenses, catedrales, universidades, museos y bibliotecas. Y luego están los mercados de baratijas, donde el mogollón, junto con el calor, el ruido de los coches y las distancias largas pueden reducir al viajero a las cenizas. Agotador.De paseo, en La Puerta de India nos encontramos con familia adorable que venía de Delhi, y estaba de vacaciones en Mumbai.

famlily

Y llegó el descanso en el malecón indio, como yo lo llamo. Una bahía preciosa desde la que se aprecia toda la city, que parece New York. De pronto el cielo se tornó rosáceo y en pocos momentos el rosa nos iluminó como bendecidos por el dios Shiva, y fue un momento encantador.

dawn

Al día siguiente cogimos un barco desde la Puerta de India hacia Isla Elefanta. un pequeño remanso de paz con templos excavados en la montaña.

 templo excavado

Allí unos monos, que se encuentran de vez en cuando en los templos campando a sus anchas, pillaron a dos chicas del grupo que iban solas y después de enseñarles los dientes ferozmente, las amenazaron y uno de ellos le trincó una pierna a una y salió corriendo. Jeje… son imprevisibles estos muchachos.

 

No podía dejar de lado las vacas. Que se encuentran en medio de las carreteras y hay que esquivarlas rápidamente, comiendo restos en los mercadillos, en las puertas de los hoteles, por la calle… Debe haber una vaca por cada diez indios.

   cow 

 Por último los cuervos, están en todas las esquinas, árboles, plazas y tejados, siempre con su peculiar: ¡ Kuaaaa! Los adoro.

 

Me traje, cómo no, un montón de flautas de bambú y una tabla para aprender a percutir como los indios. ¡Qué cracks! Allí los instrumentos cuestan unas cuatro veces más baratos que en España. Me traería todos!!

 

Y aquí termina el viaje, una auténtica contrarreloj propia de un Willy Fog apurado. Un montón de ciudades, templos, autobuses, rikshaws, gentes, hoteles, playas, mercadillos…Muchas imágenes del sur de India que crean un lugar cálido, como un gran abrazo. Que te ofrece la oportunidad de mirar dentro de ti mismo y sacar lo mejor.

¡¡Volveré!!

Namasté.