By Silvia

Y después de semana intensa de niños, horarios demoledores y 12 horas de trabajo intensivo…

¡Fiesta futbolera!

Fútbol americano, claro.

A menudo recibo visitas a mi clase de profes que se ofrecen a ayudarme en lo que quiera y me hacen invitaciones de fin de semana. En este caso tocaba ver a los Hawkeyes. El equipo universitario de Iowa City

Y una, que no le gusta nada la marcha, pues…Tras una oferta de asistir a un partido de fútbol americano (como el rugby, pero con protecciones), allá que nos plantamos el sábado ¡a las 9 de la mañana!, vestidos de seguidores del equipo, con camiseta amarilla y negra de Iowa.

Pudimos comprobar el ambientazo que se crea en torno al estadio. Como cincuenta caravanas y furgonetas tamaño XXL con su grupete de colegas agarrados a sus birras (son super light os lo puedo asegurar) con bafles sonando AC/DC.

Y todo a pleno sol. Muchos ni si quiera entran al estadio, ven el partido por la tele de sus caravanas mientras encienden las barbacoas y se hincan unas cervezas o unos chupitos sobre un ski.

Y a las 11:05… Entramos al estadio. Enorme ( un mini Bernabeu) con 11 jugadores por equipo, vistiendo sus cascos y superprotecciones. Las cheerleaders haciendo saltos mortales, y una mascota del equipo ( un halcón llamado Herki) en cada esquina animando el cotarro.

  

Lo mejor, la banda de música de la universidad tocando ” Hey Jude” de los Beatles o el “Black is Black” de AC/DC mientras desfilan. Impone…

Y por los altavoces, de vez en cuando, música supercañera anunciando las diferentes  jugadas.

Y… ¡empieza el partido!

Los dos equipos enfrentados son Iowa y Maine. El jugador de en medio se supone tiene la bola y se la pasa a sus compañeros, mientras todos se empujan y derriban al contrincante.  ¿Sumo? ¡no! Fútbol americano.

Tengo que decir que no conocía las reglas y mi compañero del cole fue explicándonos las reglas. Ni idea, pero sólo estar ahí era emocionante. Pat se enteraba un poco más y me contaba. Un lío.

Era el equipo de la universidad de Iowa City, los conocidos y multianunciados HAWKEYES. Por todo Iowa hay  tiendas que venden productos de los Hawkeyes y tienen cartelitos animando al equipo. Además, las emisoras de radio promocionan mucho al equipo terminando los anuncios con… Go Hawks!

  

Allí en el estadio, nos engullimos una pizza con coca-cola y luego unas palomitas para estar al nivel de la afición. Todo esto mientras el estadio entero vibraba a coro diciendo las letras de I-O-W-A! A nosotros nos tocaba la parte de ¡W! (doble u).

Vaya paliza que les dimos al equipo contrincante de Maine. Resultado: 34-3. Oh! Y vaya leches que pudimos ver. Parece que se pelean de verdad, pero los jugadores no se suelen picar. Cuentan con el empujón como parte del juego… Cuando derribaban a alguno más de lo normal podías escuchar un ¡OUCH…! colectivo que hacía mucha gracia. (incluso si eran a los de Maine…) Pobrecitos…

 

Y después del evento…Birra viene, birra va… Con la Creedence de fondo nos mezclamos en la cultura del lugar.

Cogimos el tren de los Hawkeyes de vuelta al aparcamiento. Una jornada dura que acabó por dejarnos un recuerdo en forma de piel chamuscada en nuestros cuerpos. Jolines con el Sol de Iowa!