Ése es el lema de nuestro pueblo, enamórate de WL. Lo dicen los carteles que cuelgan de las farolas en el downtown, el centro. Qué bonito está West Liberty, y Iowa entera. Justo ahora, en plena efervescencia otoñal, cumplimos nuestro tercer mes aquí.

Una época estupenda para visitar los parques naturales, surcar las orillas del Misisipi que riegan el oriente, caminar los lagos y pueblecitos desperdigados entre las cosechas de soja y maíz.

  

Con la llegada del otoño, cambia el color de lo senderos que camino cada día hacia el colegio. Cada seman un color. Del verde vivo veraniego, al amarillo chillón, color de pomelo y limón; al ocre, salpicado de caoba. Después los tonos anaranjados del atardecer reflejados en las hojas; y finalmente, como último suspiro del árbol, previo a la desnudez de su cuerpo, enrojece granate y magenta, como gritando: ¡ Aquí estoy! ¿ Guapo, no?

   

Son el roble (oak tree) y el arce (maple tree) los que embellecen las calles. Dulce silencio al pasear. ¿ Siencio? Siempre susurran algo los arces y robles a mi paso. Ardillas que trepan, o salen al encuentro con una bellota (acorn), manzana o fruto similar. Es incluso posible ver algún topo, en sus raros periplos por el mundo exterior, perdiéndose bajo las hojas al menor ruido.   

 

Algunos días tengo la fortuna de ver un northern cardinal. Rojo como la capa de un cardenal. Y que en realidad, es un pájaro muy común en Iowa, que todo el mundo conoce y ha visto multitud de veces. La última, me acerqué y pude ver su máscara negra. Precioso. Dicen que tienen uno de los mejores cantares entre los pájaros de aquí.

   

Eso sí, yo diría que se sabe atractivo y es difícil verlo por mucho tiempo en el mismo lugar. Es mascota, por cierto, de un equipo de fútbol americano, los Iowa State Cyclones.

Así, un paseo por el pueblo o, mejor aún, un lago o un parque natural depara un montón de secretos que compartir, si uno pone los cinco sentidos.

Caray, pero no es sólo eso. Los espacios son tan amplios, que los brazos nunca tocan dos paredes al tiempo. Y así de grande, con los brazos abiertos lo digo, es la amabilidad de la gente. Mis compañeros, siempre dispuestos a ayudar. Y si uno mete la pata, hace algo mal, ” no problem, it´s ok“. El sentido de comunidad, de fraternidad, está dentro de todos.

 

Y es así, que nadie toma el pelo a nadie. Y no es falta de humor, sino respeto. No se bromea con los gustos de nadie, ni su ropa, ni su apariencia. Ya puede uno vestir la ropa más estrafalaria, o lucir unas tallas desmesuradas, que jamás nadie diría, ni pensaría nada malo.

Recientemente un profesor, de los de corbata, se ha dejado una visible cresta sobre su cabeza rasurada. Y le han hecho comentarios de sorpresa, con buen humor. Pero nadie lo juzga. Cada uno es libre de hacer, pensar, vestir y sentir a su manera.

Y se hablan siempre las cosas con profunda honestidad, con respeto, cara a cara. Despertando en la gente un noble sentimiento de humildad.  

Los bomberos de este pueblo (firefighters), por falta de presupuesto, son voluntarios, y puede estar orgullosos del gran número de bomberos que hay. Casi uno en cada casa. Lo mismo ocurre con los maestros sustitutos. Son profesores jubilados que cubren las bajas para hacer un servicio a la comunidad, por amor a la educación. ¡ Y qué entrega! La propia alcaldía, es casi un puesto voluntario, un servicio que desea el alcalde hacer por su pueblo.

 

Acabo de leer un libro titulado ” El lugar más bonito del mundo“, en el que una abuela le dice a su nieto que el lugar más bonito de mundo no es otro que allá donde uno pueda llevar la cabeza alta y en el que te puedas mostrar orgulloso de ti mismo. Un lugar donde uno se sienta querido.

Éste, donde recibimos el abrazo de nuestras gentes de España y de nuestro pueblito en Iowa, es uno de esos lugares más bonitos de mundo.    

¡ Gracias!