Lo primero que le preguntan a uno cuando llega a Iowa es ¿ Has vivido algún invierno antes aquí? Porque dicen que el mismo demonio llega desde los infiernos gélidos con sus nieves y ventiscas, mientras los lugareños claman clemencia. Sí, un invierno terrible.

Pero de momento, el otoño está siendo muy agradable. Algunos días muy ventosos, e incluso viento polar. Pero por lo general, es un otoño suave, con días soleados.

lake-mcbride sil-pat-lake-mcbride 

Aprovechamos para visitar algunos pueblos y parques naturales iowinos. Como el Lago McBride. Rodeado de un bosque poblado, con decenas de rutas para caminar o practicar ski de fondo en invierno, guarda una buena colección de setas en esta época.

setas-tronco seta1 mantis

No, de momento no me he comido ninguna. Esperaré a que algún experto me aconseje. Por el camino, se nos cruzó una mantis religiosa de un palmo de largo volando, pero mi cámara sólo fue capaz de enfocar el fondo.

Lo que no deja de llamarnos la atención es que uno puede aparecer en lugares como éste, y apenas hay gente. Unos pocos paseantes, una pareja de corredores, un grupo de amigas o una familia paseando el perro. Se respira amplitud. Espacios abiertos en los que se siente uno como una hormiga paseando a sus anchas por una gran tarta.

silla-lago forest

Ahí lo tenéis, un enorme lago que hace las veces de playa en verano, y luce multicolor en otoño. Que en esta época es visitado por pescadores y amantes del paseo. A pocos minutos de Iowa City. Mmm… Iowa tiene la capacidad de hacer desaparecer la noción del tiempo, y seducir al caminante con sus encantos naturales.

yellow-leaves lago-sil al-otro-lado-de-lago sil-dock

 Después de conocer el Lago McBride, decicimos viajar al noreste, al río que nos separa del estado de Illois, el Misisipi. Allí conocimos la población de Dubuque.

Como toda la costa de este río, se caracteriza por un vasto arbolado en las orillas, y zonas industriales de aspecto abandonado. Por el río navegan multitud de barcos-casino al estilo clásico, empujados por palas. En la cubierta suena el jazz de Nueva Orleans, y son frecuentados por turistas curiosos y ludópadas marinos. Estos casinos están prohibidos en tierra, pero no en las aguas.

Por cierto, ofrecen recorridos el legendario Misisipi.

casino-boat misisipi casino-misisipi sil-train

Después de patear las orillas soleadas, nos lanzamos a conocer el pueblo de Dubuque. Tiene un downtown (centro) muy cuidado, con muchos detalles ornamentales. Y una zona de casas de estilo victoriano. Curiosamente, algunos barrios muy chic, se alzan en una cumbre por encima del resto de casas. Se puede llegar allí en un mini-travía que sube una cuesta empinada, y nos regala unas amplias vistas de Dubuque, con el río al fondo.

 dubque-downtown dub-patri tranvia

Terminamos la visita a Dubuque, con uno de sus parques que recogen desde su cima buena parte del Misisipi. Da gusto patear pilas y pilas de hojas de todas las formas y colores, hartarse de hojas, de árboles, y ardillas circundantes hincándole el diente a alguna bellota.

vistas-parque-dubuque1 walking-on-the-leaves2

El fin de semana siguiente a Dubuque, nos acercamos de nuevo al Misisipi, pero esta vez más al sur. Me refiero a Davenport.  

Es una de las Quad Cities, que son cuatro ciudades que están separadas por el río, y tienen una parte en Iowa y la otra en Illinois.

Nos reciben los arces anarajados (Sugar maple/acer saccharum) apenas llegamos al pueblo, para mostrarnos un sendero que lleva hasta el embarcadero donde, quién sabe, una vez pudo navegar Tom Sayer.

patri-misisipi acer-saccharum arce

De ahí nos vamos hasta el parque Duck Creek donde, según nos bajamos del coche le digo a Silvia:

” Mira qué ardilla tan simpática, cómo trota por la pradera hasta el árbol”.

Cuando, de pronto, un halcón cae en picado con las garras abiertas dispuesto a darse el festín con la ardilla que, hábil ella, salta en un periquete a álbol y da esquinazo al enemigo ejecutor. ¡ Guau! Y no habíamos hecho más que llegar.

 hawk

Caminando la rivera de un riachuelo nos acompañan los patos que dan nombre al parque.  Aquí conocidos como mallards (anas platyrhynchos). El macho más vistoso y lucido que la hembra.

mallards patri-bridge

Ese día Silvia tuvo muy buen ojo. Primero caminando por un plácido sendero, cuando encontró una serpiente roja y negra con líneas amarillas en medio del camino. Sacaba una lengua larga y no parecía tener ganas de moverse de allí. Después averiguaríamos que se llama garter snake.  Una muchacha que venía detrás con un perro se dio la vuelta de inmediato en cuando la vio.

  path garter-snake

Y por último, un ciervo (white tailed deer) que se paseaba junto a Silvia por allí, llamó su atención. Al poco, salieron dos más detrás de los árboles y se fueron juntos trota que te trota, perdiéndose en unos segundos. ¡ Y pensar que aquí todo el mundo los caza! Eso, cuando no te los encuentras a los lados de las carreteras atropellados, con lo grandes que son. Pero de vez en cuando se dejan ver. La última vez, íbamos en coche y salió un grupo de 5 o 6 de entre los maizales, y tuvimos que tocar la bocina para que dieran marcha atrás y no cruzaran. Resulta que es la época de la berrea, y están todos un poco descontrolados por las hormonas. Igualitos que las personas, vaya.

white-tailed-deers sil-park

Tres fines de semana que han sido muy completos. Si las gélidas nieves no nos lo impiden, seguiremos camiando Iowa.

Besos y abrazos silvestres!!