ENERO.

Brrfff… El cambio de año ha sido de escalofrío en Iowa. Hubo una semana en la que tuvimos 3 snowdays (días no laborables por las bajas temperaturas y la nieve) seguidos. El mundo exterior se hacía impracticabe.

Cuando me preguntan: ¿Cómo es frío de -40ºC? Me viene la imagen en la que estoy abriendo la puerta de casa y el frío me estrangula colándose por la garganta hasta los pulmones convirtiéndolos en dos sacos de hielo. Y de mi boca sólo sale Qué frió está hhhhhhhhhhoy… Así, como quedándome sin aire, asmático perdido. Sí, se tose y mucho, porque no se puede respirar.

Una vez más, nos armamos de valor, guantes, bufanda, gorro, orejeras, mallas, braga y ventolín y caminamos por diez minutos antes de que se nos entumezcan los miembros.

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Al caer la noche bajan las temperaturas y el termómetro no lo resiste. Silvia y yo estamos viendo la televisión en el salón, cuando de pronto… ¡Crack! Seguido de otro crack-crack-crack… La ventana del salón comienza a cuartearse. Y lo peor, tememos que se caiga y el viento gélido se apodere de nuestro hogar.(Minutos de tensión).

Rápido, cinta adhesiva para detener las grietas.

– Aquí la traigo, ponla con cuidado.

– Ya estoy viendo el titular del periódico de mañana, “Dos maestros mueren congelandos frente a su televisor”.

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Pero no nos achicamos. Llega el amanecer. Un día más la feroz lucha contra el indomable clima iowino. Nadie en la calle. Sólo dos niños. Juegan con el trineo, lanzándose una y otra vez por una improvisada rampa de nieve. Apenas hemos caminado diez minutos y estamos rodeados de granjas. Aquí tenemos cerdos, vacas, llamas y bisontes. ¡Qué visión tan tierna!

bisontes farm 

Los pájaros se esconden entre las ramas pronfundas de los arbustos, haciendo piña. Silvia no aguanta más el frío y regresamos con las pestañas congeladas. En casa poco a poco recuperamos la sensibilidad en nuestros rostros.

Tras una semana sin apenas aparecer por el colegio, nos reunimos con los alumnos, ansiosos por salir de casa y despegarse de las videoconsolas.

El ansiado momento llega a la hora del recreo. Es tiempo para desfogarse. He conseguido reunir a mis 30 alumnos en un partido de fútbol sobre una cancha blanca e irregular . Corremos sobre la nieve, tropezamos, algunos caen y ruedan, los giros de piernas peligran la estabilidad.

– ¡Mr Otero tome la pelota! ¡Corra!….

– ¡Goooooool! -grita la muchachada-

Así, con un gol a escasos centímetros de la portería, remato un penal fallido y sentencio el partido por uno a cero. Las chicas y el profe contra los chicos. Éste será un día memorable.  Bueno, éste y el día en que todo el colegio vio por televisión el nombramiento de Obama. Los alumnos no podían controlar su emoción, se ponían de pie muy patrióticos ellos y aplaudían con fervor el inicio de una era prometedora.

patio-nevado El dia de Obama