By Sil.

Cada vez que planeamos un viaje nunca sabemos cómo va a ser. Todo empieza mirando un mapa y familiarizándote con nombres de lugares a los que luego das personalidad y forman parte de ti. De esa forma empezamos a explorar la tierra de los mil y un lagos en compañía de los curtidos viajeros Thais y Jaime por tres semanas. ¡Qué facilidad tienen para mimetizarse con el entorno!

Jaime & Thais

Nuestro punto de partida fue Chicago. Cómo no, visita obligada a todo el que cruza el charco y viene de visita. La Windy city tiene su puntito a orillas del Lago Michigan con sus aglutinados rascacielos y sus barrios mestizos.

béisbol

En dirección a Wisconsin hicimos nuestra siguiente parada en Door County. Una península rodeada por el Lago Michigan, donde los embarcaderos atardeceren en honda calma y paz.

Orange 

En los bares uno ya va dispuesto a responder la pregunta de dónde somos o lo que es lo mismo “What the hell are these Spaniards doing in Wisconsin?”  Debemos ser lo más exótico del lugar. A la gente parece encantarles hablar con cuatro españoles de los que, al menos tres, parecemos más yankees que otra cosa.

Y así es como, después de hablar el tiempo que dura un cigarrillo en una noche estrellada, nos vemos al día siguiente montados en el yate de unos perfectos desconocidos, bamboleados por las olas salvajes.

Podían haber sido un poco psicokillers y habernos hecho trizas en su barco; pero muy al contrario, eran personas encantadoras llenas de generosidad y ganas de compartir un agradable momento con esas cuatro especies exóticas venidas del otro lado del océano.

fast from Sweden with love 

Poniendo rumbo al norte del estado nos encontramos rodeados de lagos, casitas en la orillas y barquitos de paseo. Aunque también colonias de mosquitos pasando el verano…  Tuvimos la oportunidad de estar en una reserva india donde nos ilustraron la forma de vida de los waswagoning.

Me vi obligada a participar en un extraño deporte con palos y una cuerda con dos pequeños sacos en los extremos. Descubrí una habilidad que no sabía que tenía. ¿Habría sido atleta si hubiera vivido en los tiempos de los indios Waswagoning?

indian game making fire

Las cataratas parecen resistirse a aparecer y un día nos propusimos descubrirlas. Accidentalmente llegamos al Lago Superior o a la inmensa masa de agua, de una quietud que delata que no es un mar ni un océano. Y pegaba una de frisbee para dar un poquito de movimiento a tanta monotonía acuífera. Por la tarde las Superior y las Potato Falls no se nos resistieron y nos adentramos en ellas.

cataratas running water

En las Apostle Islands a orillas del Superior, queríamos ver las entrañas de los acantilados que las rodeaban, llenos de cavidades y cuevas por donde entrar y salir con nuestras piraguas.

 kayaks narrow cave erosion cave

Nuestro viaje llega a su fin en el último destino antes de volver a Iowa. Nos espera Madison, la ciudad más concienciada con el medio ambiente y otras formas de vivir, originales y creativas. La universidad está en el centro de la ciudad de modo que si te descuidas el parque en donde te encuentras se convierte en el campus universitario. El embarcadero es uno de los sitios claves de la “Mad City”. Es el lugar de encuentro de los estudiantes, las parejas y los grupos de amigos de la ciudad desde donde se contempla atardeceres de colorines ¿Naranja, rosa, morado?

 madison party dusk

A las afueras de la ciudad la universidad se encarga de preservar El Arboretum, un bosque inmenso con praderas de flores de colores y arbustos con frutos silvestres. Una joyita que no pudimos disfrutar mucho por la lluvia y los mosquitos…

dock

Y de vuelta a Iowa tocaba Iowa City, ciudad que nos ha adoptado mostrándonos todos los encantos que puede tener una ciudad para disfrutar durante el año. Al igual que Madison, la universidad forma parte de la ciudad y tiene un ambiente muy abierto, bohemio y multicultural. Nos encanta disfrutarla en sus bares y cafeterías dialogando con su gente, arreglando el mundo y compartiendo puntos de vista diferentes. Práctica a la que Thais y Jaime se unieron, pareciendo dos iowinos más en la ciudad plural.

La guinda final la puso una asociación que promueve el cultivo ecológico llamada Seed Savers, establecida en el pueblo de Decorah, al noreste de Iowa.  Nuestros compañeros de viaje, que viven precisamente de esto, se llevaron de aquí un un grato recuerdo… y algunas semillas que ahora verán el sol al otro lado del Atlántico.

 barn sunflower vegetables

Un placer haber viajado con vosotros, ¡Gracias!