LA CONQUISTA DEL OESTE.

  

Tras un breve reposo casero después de Hawaii, nos echamos macutos y tienda al hombro para partir hacia South Dakota por tres semanas. Las grandes llanuras se extienden aquí hasta el infinito. Floridas praderas salpicadas por cultivos, colinas de pinares y formaciones rocosas imposibles.

 

Las BADLANDS o tierras baldías, a las que los nativos americanos llamaban malas tierras, pues la escasez de vegetación facilitan la erosión y dificultan su tránsito, son formaciones arcillosas escupidas por el viento y la lluvia creando desiertos bizarros con encanto.

  

  

En estas llanuras cabalgaron los indios Cheyenne, Sioux, Lakota y Crow entre otros. Después pasaron a manos de los franceses, españoles y finalmente estadounidenses; quienes prometieron a los indios que no tocarían South Dakota, para evitar así los enfrentamientos. Pero el tratado se rompió cuando el general Custer descubrió que allí había oro, originándose la sangrienta fiebre del oro.  Caballo Loco y Toro Sentado defendieron sus tierras hasta el final, pero fueron finalmente reducidos y su gente recluida en pequeñas reservas.

  

  

En nuestra ruta hacia el oeste arribamos a las BLACK HILLS, en el extremo oeste de Dakota del Sur. Conocidas como tal por la oscura apariencia que le dan los pinos ponderosa de corteza gris en su juventud, y estrías anaranjadas de adultos. Qué agradable olor lleva el viento en las Black Hills. La joya de la corona se encuentra en Custer State Park, donde se extienden floridas praderas donde deambulan antílopes americanos (pronghorn) y fornidos bisontes. Vastas llanuras perforadas por cientos de galerías subterráneas que excavan los perritos de las praderas (prairie dogs) y las que pudimos ver también refugiarse a burrowing owls, unos diminutos búhos diurnos que habitan las praderas americanas.

 

  

Uno de los momentos más intensos dentro de este parque, fue cuando tuvimos oportunidad de seguir a un coyote de cerca, al que no parecía preocuparle nuestra presencia.  Tras jugar y dar brincos entre los matorrales, cruzó la carretera por delante nuestro hacia una explanada habitada por decenas de perritos de la pradera, que al verlo aparecer chillaron despavoridos: iiiii-iiiiii. La voz se corría por la pradera, el coyote acechaba a la puerta de sus hogares. Al momento  se lanzó corriendo, fugaz, hacia las madrigueras. Los perritos, desaparecieron al instante bajo tierra y el coyote siguió vagando por su camino notablemente hastiado por el calor y su infortunio.

 

 

También en Custer State Park se hallan las cuevas del Wind Cave National Park. Un laberinto de complejas galerías en las que destacan los “panales” de calcita. Allá en las profundidades la ranger nos deleitó con la historia de. El silencio, el frío y las oscuridad de la cueva ambientaron el relato que tejió la ranger de un joven colono que se topó con la cueva casualmente y comenzó a explorarla con poco más que una linterna en forma de vela dentro de una taza.

   

En las Black Hills está el Monte Rushmore, donde están esculpidas las caras de Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln representando los últimos 150 años de historia norteamericana.

 

   

Los indios exigieron un reconocimiento a los suyos, y contrataron a un escultor de origen polaco para que tallara también en las Colinas Negras al legendario Caballo Loco (Crazy Horse). La obra comenzó al poco de terminarse los presidentes americanos, su escultor ya murió, pero las dimensiones de tamaña obra hacen que 50 años después sólo se haya avanzado hasta el rostro de Caballo Loco. La obra prevé estar lista dentro de unos 130 años, y sólo en su cara caben los cuatro presidentes juntos. La roca se dinamita continuamente, y presenciamos algunas de estas explosiones en vivo.

Terminamos con South Dakota y a las puertas de Wyoming visitamos la Devil´s Tower. Se trata de un cuello volcánico, lava solidificada con tal dureza que al erosionarse el resto del volcán todavía resiste el paso del tiempo. Mide unos 400 m, y es la gran atracción para centenares de escaladores que llegar cada año. Los Lakota lo llamaban “La casa del oso” quien supuestamente arañó las paredes de esta formación rocosa.

  

Y de allí, atravesamos el estado entero hasta el límite con Montana. La Beartooth Highway es un pasillo que se abre camino a través de un ancho valle rodeado por varias cadenas montañosas. Un modo único y espectacular de atravesar LAS ROCOSAS antes de entrar en Yellowstone. Y allí, en lo alto de las montañas, nos entró un ataque de felicidad y salimos a correr por las praderas, rodar por sus laderas, caminar por la nieve en chanclas, saltar y volar por Las Rocosas entre valles glaciares, cataratas, bosques de abetos y pinos contorta.

 

   

 De oca a oca y tiro porque me toca. Próxima casilla…. Parque Nacional de Yellowstone.