¡Eh! No me miren así, que yo no le puse el nombre al parque. Cuentan que un explorador francés pudo haber sido, en honor a las icónicas cumbres que dominan la región.

Una semana y un día le dedicamos a Yellowstone, el último para visitar Grand Teton, un parque natural situado al sur de Yellowstone.  Los pasatiempos favoritos aquí son practicar rafting en el Snake River, escalar el Grand Teton, o navegar el Jenny Lake a lo que, por cierto, nos apuntamos.

Azul. Profundamente azul, la cordillera Teton nace a orillas del majestuoso Jackson Lake, donde la luz se desvanece e impregna una vez más de azul.

Aquí la piel terrestre, envejecida y en continua renovación, se estiró y provocó una falla. El bloque del oeste se elevó sobre el bloque del este dando origen a la condillera Teton, la más joven de Las Rocosas. En la que destaca su pico más alto, a 4000 m.  A mí las cimas se me hace churretes de playa, o merengue encrespado. Sí, yo cambiaría el Gran Tetón por el Gran Pastel.

 

  

Como todo parque cuenta con cientos de senderos por los que pasear. Uno de los más populares rodea el Jenny Lake, donde nos dimos un chapuzón helado en sus aguas claras, cristalinas como de una piscina. Al caer la tarde nos metimos en un bote mientras un tipo nos daba lecciones de geología, flora y fauna del lugar, señalando aquí y allá; amenizado con historias de personas que estuvieron a punto de ser devoradas por los grizzly, a lo que el publico se llevaba la mano a la boca: Oh my gosh!  

  

Nubes de Montana.

Tras el Grand Teton regremos a casa rumbo al norte, a través de Montana. Y allí fue donde nos enamoramos del cielo y las nubes. Para uno de Iowa, el horizonte es un ente infiniiiiiiito. Pero cuando llegas a Montana, resulta que ese infinito no era sino el primer peldaño del horizonte. Tan ancho y tan azul, que en él se puede advertir lo que está pasando en pueblo a muchas millas de allí. Desde el coche atisbamos tormentas al este, al tiempo que lucía el sol por el oeste, y una tormenta descargaba por el sur.

En Montana las nubes se deshacen en matices azules y purpúreos, amarillo-anaranjados, gris turbio y azulado. Cirros, cúmulos, cumulonimbos y estratos que tiñen el cielo para nuestra perplejidad.

  

 Adiós nubes de Montana, cielo maravilloso, luces de bohemia, cúpula extraceleste. Adiós Rocosas, vientos furiosos, nubes sedosas, de caramelo, de terciopelo, vaporosas… El viaje queda en mi retrovisor.