By Sil.

                                                                                                                                                                                                                                                                                   

Ir a Boston es como visitar una ciudad europea sin salir de los US. Tiene de todo lo que las ciudades americanas carecen, un centro caminable, multitudes que van y vienen, gente con mil tipos de acentos y vida en la calle.

Además es una ciudad que le da la bienvenida al visitante con un paseo por todos los edificios emblemáticos de la ciudad. Sólo tienes que seguir la línea roja para ir por recovecos que nunca hubieras descubierto ni con mapa en mano. De pronto te ves en una calle de compras con sus aceras anchas y sus fachadas con verjitas British style, como en las estrechas callejuelas de Little Italy, un barrio dedicado a restaurantes y tiendas de ultramarinos de principios de siglo.

La ciudad está lleno de esculturas y sitios honoríficos a los inmigrantes irlandeses, que a principios de siglo fueron llegando a Boston  en condiciones muy precarias y que la ciudad en su día no supo corresponder.

  

Muchos de los rincones de la ciudad tienen un aire muy londinense, sus parques, calles empredradas y little shops. Incluso la universidad de Harvard recuerda a las universidades de Cambridge y Oxford.

  

Como fuimos en Thanksgiving nos propusimos ir a conocer el lugar donde se originaron los US, en Plymouth, a una hora de Boston. Donde en el siglo XXVI desembarcó el May Flower. Fue el primer barco de peregrinos que venían de Europa huyendo de las persecuciones religiosas. Cuenta la leyenda que encontraron a un pueblo indígena que les dio la bienvenida ayudándoles a pasar el primer invierno. Por esto en Estados Unidos se celebra la cena de Thanksgiving en familia, agradeciendo la comida y el cobijo que tuvieron al llegar a este país. Unos dan gracias a dios, otros recuerdan al los nativos americanos y su buena acción.

En Plymouth han reconstruido el poblado de los indios Wampanoag y el de los peregrinos como en el siglo XVI con nativos americanos cuentan al visitante ssus costumbres y manera de vivir.

  

En el poblado de los peregrinos interpretan diferentes personajes, de manera que puedes ir visitándolos a sus casas y charlar con ellos. Viven en cabañas con apenas la luz del fogón o unas velas. Cocinan maíz y otras verduras que cultivan allí mismo, y cuentan al recién llegado sus venturas y desventuras en el nuevo mundo, con un acento británico de época que te deja pasmada. Están tan metidos es su papel, hablando de servir a dios y vivir humildemente, que  te hacen creer que por momento olvidas que estás hablando con actores.  

No dejéis de visitar la marcha bostoniana, el Museum of Fine Arts, el Common Boston Park y su historic trail, el Berklee College of Music o el Albergue juvenil de Boston donde se alberga toda la juventud del lugar.

Y ahora a planear el próximo viaje, mientras espero mi avión.